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    Las horas trágicas por sismos en Venezuela


    La geología que por la corteza terrestre coloca muy cerca sísmicamente a República Dominicana y Venezuela estalló con una intensidad superior a 7 grados en la escala de Mercali con graves daños humanos y materiales. Significativos vínculos históricos mueven a los dominicanos a solidarizarse por todos los medios posibles con los habitantes de la patria de Simón Bolívar en estas horas de dramáticas secuelas.

    Verse con dolor en ese espejo con disposición de llegar hasta allí con aportes para rescates de víctimas bajo escombros que ayer mismo tuvo su primera manifestación, es parte de la adhesión dominicana al vecino pueblo cuyos vínculos tienden a estrecharse más en tiempos particularmente difíciles como los que desde hace más de un decenio convirtieron a República Dominicana en acogedor asiento de una diáspora lanzada hacia acá por métodos dictatoriales que un nuevo orden tiende a superar.

    Con proyecciones que llevan a suponer que la pérdida de vidas sería mucho mayor, el saldo certificado hasta anoche era de 188 muertos y 1,520 heridos. Lo peor no puede descartarse por haber ocurrido, al borde del mismo mar que también baña las costas dominicanas, una catástrofe que superó movimientos telúricos anteriores con la particularidad de que esta vez se trató de dos devastadores y excepcionales sismos apenas separados por segundos y de dimensiones y extensión no conocidas todavía.

    Lecciones importantes para la seguridad de la nación dominicana –de una geolocalización próxima al crucial epicentro de la devastación- reserva el inventario de la severidad de daños estructurales, de las vulnerabilidades implícitas en la forma de construir en Venezuela y de las características de los insumos empleados en esa parte de la geografía continental de la que forma parte República Dominicana. Aquí donde ha ocurrido una verdadera explosión de edificaciones lanzadas hacia lo alto, consideradas firmes y seguras convencionalmente hablando, no se debería prescindir de una reafirmación de que para todas estas obras de proporciones diversas hubo sujeción estricta y sin excepciones al código que garantiza la calidad y resistencia de las edificaciones de lo que no siempre se ha tenido absoluta certeza.

    Editorial



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