Panorama Político. Durante una campaña electoral dominicana, las imágenes suelen repetirse: caravanas, banderas, tarimas, música, discursos y largas filas de personas siguiendo a un candidato. Pero entre quienes decidieron no votar en 2024, precisamente una de esas escenas tradicionales de la política quedó marcada como la peor parte de la campaña.
El 44.4 % de los abstencionistas consultados señaló los mítines como uno de los aspectos que más rechazó de la última campaña electoral. Le siguieron los propios candidatos, con 41.2 %, la campaña en general, con 38.4 %, los resultados, con 37.1 %, y las propuestas, con 36.8 %. El dato resulta interesante porque coloca en el centro una de las herramientas más antiguas de la política dominicana: la movilización presencial.
Durante décadas, un mitin ha sido mucho más que un acto político. Es el punto de encuentro entre candidato y simpatizantes, el lugar donde se levantan banderas, se repiten consignas y se intenta transmitir fuerza electoral. Sin embargo, para una parte importante de quienes terminaron absteniéndose, ese formato no parece estar generando precisamente conexión, y el problema no termina en la tarima.


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Cuatro de cada 10 abstencionistas también identificaron a los candidatos como una de las peores partes de la campaña, mientras que 38.4 % señaló la campaña en sí misma. Las propuestas tampoco salen bien paradas: 36.8 % las incluyó entre los elementos peor valorados. Eso ayuda a mirar la abstención desde otro lugar. No se trata solamente de personas que no fueron a votar porque no les interesó la política.
De hecho, el estudio encontró que entre las razones para abstenerse aparece primero una respuesta bastante concreta: 19 % dijo que ningún candidato lo convenció. Otro 14 % manifestó falta de confianza en el sistema político, mientras 8 % señaló que no encontró buenas propuestas y 5 % mencionó la corrupción en la política.
El escenario que dibujan esos números es incómodo para los partidos: quienes se alejaron de las urnas no necesariamente están diciendo que no les importe quién gobierne. Una parte está diciendo que la oferta política no logró convencerla.
Y hay otro dato que hace todavía más interesante el cuadro. Aunque la abstención es elevada, el 74 % de los abstencionistas nacionales consultados todavía prefiere la democracia por encima de cualquier otro sistema de gobierno. En el exterior, esa proporción alcanza 70.7 %. Apenas 5 % dijo preferir un gobierno autoritario. Es decir, el rechazo no parece dirigirse necesariamente contra la democracia como sistema. Puede estar dirigido contra la manera en que se está haciendo política.
