Como se si se tratatara de un mensaje para poner orden en la casa, Luis Abinader es, ahora, el presidente oficial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) hasta el año 2030, en un contexto en el que varias figuras perremeístas persisten en sus intenciones presidenciales con una carrera intensa de cara al 2028.
El jefe de Estado también fue escogido junto a los demás nuevos integrantes de la dirección nacional de esa organización, que estará encabezada además por Deligne Ascención, como primer vicepresidente ejecutivo, y Juan Garrigó Mejía, quien ocupará la secretaría general, cargo hasta ahora ocupado por su madre, la alcaldesa de la capital, Carolina Mejía, quien aspira a la candidatura presidencial para el 2028.
Abinader deberá administrar las crecientes aspiraciones dentro del PRM, garantizar espacio para nuevos liderazgos y evitar que su doble condición de jefe de Estado y presidente partidario termine afectando sus responsabilidades gubernamentales. Así coincidieron los expertos consultados por el periódico Hoy.
Para el politólogo y abogado Franklin Mercado, la elección de Abinader debe analizarse a partir del peso que ya tiene la Presidencia de la República dentro de la estructura de poder nacional.
Franklin Mercado.
A su juicio, el mandatario parte de una posición privilegiada, pero ahora suma a esa investidura presidencial el liderazgo formal de la organización política que sustenta su Gobierno. “La estructura de poder de la República Dominicana se llama la Presidencia de la República. Como ejercicio de poder es el órgano más poderoso”, sostuvo Mercado, al destacar las amplias potestades que concentra el jefe de Estado.
El analista considera, sin embargo, que la importancia política de la decisión radica en que Abinader adquiere una fuente adicional de liderazgo que trasciende sus funciones constitucionales como presidente de la República.
“Esto lo dota de un liderazgo al margen de ser presidente de la República”, afirmó. Desde su perspectiva, esa condición le permitirá al mandatario ejercer una mayor ascendencia sobre la estructura partidaria y establecer una línea de conducción más definida dentro del PRM, precisamente en un momento en que comienzan a perfilarse las dinámicas políticas de cara al proceso electoral de 2028.
Mercado entiende que uno de los principales efectos será una mayor disciplina y alineación de la organización oficialista. La presencia de Abinader en la conducción partidaria, plantea, puede reducir la dispersión de fuerzas y evitar que los distintos sectores del PRM actúen de manera desarticulada.
“Esto hace que haya una disciplina y una alineación interna”, explicó, al tiempo que aclaró que el control que podría ejercer el mandatario sobre la militancia no necesariamente tendría un carácter impositivo. Se trataría, según su lectura, de un liderazgo capaz de generar cohesión y orientar políticamente a la organización.
En ese sentido, el politólogo proyecta un PRM con una estructura más compacta y cohesionada bajo la conducción directa del jefe de Estado. “Sobre la militancia se ejercerá un control, no coercitivo sino positivo”, señaló Mercado, quien considera que la nueva configuración obligará a las distintas instancias partidarias a actuar de manera coordinada. “La estructura del partido deberá responder de forma monolítica y hace a la estructura más fuerte”, concluyó.
De manera escueta pero contundente, la también experta en temas políticos, Rosario Espinal, considera que los tres principales partidos (PRM, Partido de la Liberación Dominicana y Fuerza del Pueblo) están presididos ahora por quienes han sido presidentes del país.
Rosario Espinal.
«Parece que no logran dedicarse a otras actividades. En el caso de Danilo Medina y Luis Abinader no pueden volver a presentarse como candidatos presidenciales según la Constitución vigente», acota Espinal
Leonel Fernández que, por un cambio constitucional que él auspició, puede postularse nuevamente, sigue aspirando a ser presidente del país por cuarta vez, recuerda Espinal. «Son los vestigios del caudillismo dominicano en nombre de la supuesta unidad partidaria», sentencia la experta.
En tanto, el politólogo Daniel Pou considera que la llegada de Abinader a la presidencia de esa organización le confiere una ventaja política significativa, al convertirlo formalmente en el principal referente de la organización.
Danie Pou.
Entiende quien ocupa la presidencia de un partido no solo administra su estructura, sino que ejerce una función de orientación política e ideológica. “El presidente de un partido es su líder ideológico, quien traza las directrices”, explicó Pou, al valorar el nuevo papel asumido por el mandatario.
El experto dice que uno de los primeros efectos de la decisión será el reconocimiento institucional de Abinader como máximo líder del partido oficialista. Esa posición, además de fortalecer su autoridad interna, le permitirá incidir directamente en el rumbo que tome la organización en los próximos años. Pou entiende que el PRM, por su relativa juventud como partido, todavía arrastra un proceso de construcción institucional que no ha terminado de consolidarse. “Le permite recuperar un tiempo que el PRM ha perdido en su autoconstrucción”, sostuvo.
Pou considera que la incorporación de Abinader a la dirección formal del partido también puede imprimirle una nueva identidad organizativa al PRM. A su juicio, el mandatario trasladará a la estructura partidaria parte de su visión política y administrativa, que califica como modernizante. “El presidente Abinader le imprimirá su impronta al partido, porque el presidente es un hombre con una mentalidad modernizante”, afirmó. En su lectura, esa transformación resulta necesaria para que la organización pueda adaptarse a las nuevas exigencias políticas y mantener su capacidad de competencia electoral.
El politólogo también interpreta la recomposición de la dirección del PRM como parte de un proceso de renovación que puede contribuir a extender la vigencia política de la organización. “Eso le garantiza al PRM prolongar su vida útil como organización”, señaló Pou, quien entiende que el partido enfrenta “varios saltos” y transformaciones que no podría asumir permaneciendo anclado en la misma estructura dirigencial. Para el analista, la renovación de los cuadros es positiva siempre que contribuya a convertir al PRM en un instrumento político más eficaz y capaz de responder a los desafíos que tendrá por delante.
Para la analista política y periodista Ramieri Delgadillo, la elección de Luis Abinader como presidente del PRM confirma que el mandatario conserva un peso determinante dentro de la organización.
Ramieri Delgadillo.
Más que el resultado de una competencia interna, considera que la decisión expresa la apuesta del partido por preservar la cohesión alrededor de quien ha sido su principal figura desde la llegada de la organización al Gobierno.
“La elección de Luis Abinader como presidente del PRM confirma el peso que todavía tiene su liderazgo dentro de la organización”, afirmó Delgadillo.
Sin embargo, Delgadillo entiende que la nueva dirección partidaria también deja señales que deben ser observadas con atención. Entre ellas destaca la elección de Garrigó como secretario general, una designación que, a su juicio, no puede analizarse únicamente desde su trayectoria partidaria, pero tampoco al margen de su origen familiar.
Garrigó es hijo de Carolina Mejía y nieto del expresidente Hipólito Mejía, dos figuras de gran peso dentro del PRM y de su antecesor, el PRD. Para periodista, esto abre inevitablemente una discusión sobre el espacio que tendrán otros dirigentes para ascender dentro de la organización.
La analista, no obstante, pone especial énfasis en la elección de Gloria Reyes como secretaria de Organización, al considerar que su incorporación a una de las posiciones de mayor peso dentro de la estructura partidaria constituye una señal relevante. Reyes llega con una trayectoria propia en los ámbitos legislativo, partidario y de gestión pública, por lo que su designación, según Delgadillo, representa una oportunidad para ampliar la participación de liderazgos femeninos en los espacios donde se toman las principales decisiones. La renovación del partido, sostiene, no debe limitarse al relevo de nombres, sino que debe traducirse en una ampliación efectiva de los espacios de poder.
De cara a 2028, la periodista entiende que Abinader sale fortalecido de la elección, pero al mismo tiempo asume una responsabilidad mayor: preservar la unidad de un partido en el que inevitablemente comenzarán a crecer las aspiraciones presidenciales.
La tarea, advierte, será administrar esa competencia sin convertirla en una fuente de fracturas internas. Para la analista, el desafío consiste en demostrar que la cohesión puede coexistir con la renovación y la competencia. “Si algo comienza a definirse desde ahora no es solamente quién dirige el PRM, sino qué tipo de partido llegará a las elecciones de 2028”, plantea.
El politólogo y periodista Rafael Santos interpreta la recomposición de la dirección nacional del PRM como una decisión estratégica del oficialismo, orientada a preservar sus posibilidades de permanecer en el poder más allá de 2028. A su juicio, el partido acaba de completar una jugada política que le permite organizar su estructura de cara al próximo ciclo electoral y evitar, al menos por ahora, una confrontación interna de mayores dimensiones. “Definitivamente, lo que ha hecho el PRM con la recomposición de su máxima estructura interna ha sido una jugada política inteligente”, afirmó.
Rafael Santos.
Santos considera que el consenso alcanzado alrededor de Abinader para la presidencia del partido, Garrigó para la Secretaría General y Gloria Reyes en la Secretaría de Organización constituye una señal de estabilidad en la cúpula de la organización.
Sin embargo, advierte que ese consenso nacional no necesariamente elimina las tensiones que persisten en las estructuras territoriales. “En las bases de algunas provincias deben emplearse a fondo para apagar ciertos fuegos que continúan como una amenaza latente de cara al futuro electoral del oficialismo”, sostuvo.
Uno de los principales puntos de preocupación para Santos es precisamente el doble papel que asumirá Abinader como presidente de la República y, simultáneamente, presidente del PRM.
Santos advierte que esa concentración de responsabilidades podría generar riesgos si las tareas partidarias terminan interfiriendo con las funciones propias del jefe de Estado. “El doble papel de Luis Abinader, ahora también como presidente de su partido, podría representar un descuido en sus labores administrativo-estatales”, señaló, al considerar que cualquier desequilibrio en esas responsabilidades podría resultar inconveniente para el oficialismo.
A pesar de esa advertencia, Santos entiende que la fórmula adoptada permitió al PRM superar una coyuntura que podía haber derivado en mayores confrontaciones internas si se optaba por una convención competitiva. En ese sentido, considera que el partido superó una importante prueba de fuego al completar su proceso de renovación conforme a las disposiciones legales.
“Es algo que le da ciertos niveles de respiro en cuanto a las confrontaciones que en situaciones como estas se han visto”, afirmó, al recordar las divisiones que históricamente han acompañado procesos similares en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), organización de la cual surgió el PRM.
Las nuevas autoridades nacionales del PRM serán juramentadas el próximo 5 de septiembre y ejercerán sus funciones durante cuatro años.
Las autoridades territoriales, en cambio, fueron escogidas mediante procesos locales para períodos de dos años.
En su último discurso como presidente del PRM, José Ignacio Paliza, defendió la unidad de la organización como uno de sus principales activos y señaló que durante los últimos ocho años el partido fortaleció sus estructuras territoriales, modernizó sus mecanismos organizativos, amplió su presencia nacional y consolidó su institucionalidad.
La secretaria general saliente aseguró que deja el cargo con la satisfacción del deber cumplido y expresó su confianza en las nuevas autoridades.
«Los cargos pasan, pero los principios permanecen», afirmó Mejía, quien consideró que la unidad será fundamental para el futuro de la colectividad oficialista.
El PRM, fundado en 2014, llegó al poder en 2020 con Abinader, quien logró la reelección en las elecciones de mayo de 2024.

