El género epistolar languidece, algunos sustituyen las cartas con los intercambios a través de la mensajería instantánea.
Existen cartas que nunca serán leídas, otras sin remitentes como los cargamentos de sustancias prohibidas o sin destinatarios como desahogo urgente de pesares que encuentran refugio en la gaveta de la mesa de noche.
Las cartas permitían eludir timidez y también manifestar arrojo porque el texto se produce después de reflexión y revisión.
Hay intercambios epistolares de colección entre políticos, sus amantes y rivales, entre escritores, héroes. Cada párrafo es diálogo que abre puertas y facilita la interpretación.
Muchos diletantes fueron seducidos por “Las Cartas del Boom” y hace apenas dos años decidieron conocer las obras de Cortázar, Carlos Fuentes, García Márquez y Vargas Llosa. Para la bohemia vale “La Cartita”- “Quién tiene tu amor”, el tango compuesto por Leopoldo Díaz Vélez con decenas de adaptaciones.
Cartas emblemáticas tenemos en el país, sin olvidar a Moscoso Puello con sus cartas a una imaginaria Evelina.
Conocemos más y mejor a Salomé Ureña leyendo las desgarradoras misivas dirigidas a su familia y amigos.
El repaso de cartas como las escritas por Rosa y Juan Pablo Duarte, Máximo Gómez, Américo Lugo, Bosch, Jiménez Grullón, Balaguer, Rafael Bonnelly acerca a la compresión de episodios importantes de nuestra historia.
Y a veces llegan cartas con el sabor amargo de las descritas por Manuel Alejandro. Posibilitan intuir, especular, confirmar. El magistrado Manuel Herrera Carbuccia dirigió al presidente de la república en su condición de presidente del Consejo Nacional de la Magistratura-CNM- una misiva donde expresa su decisión de “no presentarme al proceso de evaluación de desempeño iniciado por ese honorable consejo”. Su decisión se suma a la del presidente de la SCJ y a la de las veteranas magistradas Nancy Salcedo y María Garabito. Su carta es más explícita que la de sus colegas.
Menciona su maleta de recuerdos y cerca de Sabina calla más de lo que dice, pero dice la verdad. La judicatura tiene en el magistrado a un exponente de idoneidad y desempeño óptimo de su carrera. Puede exhibir sentencias, resoluciones y ha publicado textos que acrecientan la bibliografía jurídica.
Afirma que la sociedad está “sometida a una crisis compleja de definiciones, dominada por el individualismo, donde muchos sufren de memoria corta y selectiva”.
Quizás ahora algunos se interesen por conocer la trayectoria del juez. Los rectores de la moralidad pública construyeron un procerato para interferir en las decisiones del poder judicial y del ministerio público. Diseñaron un firmamento con sus estrellas.
“Los jueces y fiscales estrella procuran mantener una comunicación estrecha con la sociedad civil y política. Se constituyen a sí mismos con temas de gran notoriedad. Filtran información a los medios de comunicación para controlar la narrativa pública de sus casos”-Gregorio Cámara Villar-.
Ser mediáticos o perecer. La carrera judicial de los renunciantes se pierde para el público, aunque esté en la jurisprudencia. La decisión es inédita y busca la preservación del buen nombre. Gran desafío para el CNM. El disimulo será difícil, aunque espacio tiene para la maniobra y el equilibrio entre los intereses políticos y corporativos.

