Portada » Partidos políticos dominicanos: de ideologías a maquinarias electorales
    Publicado en

    Partidos políticos dominicanos: de ideologías a maquinarias electorales


    En el siglo XX, los partidos políticos se organizaron en torno a ideologías, fueran de derecha o izquierda, o una combinación de elementos. Por tanto, las identidades partidarias eran fuertes, persistentes y confrontativas.

    La República Dominicana tuvo su experiencia de construcción de fuertes identidades partidarias entre principios de la década de 1960 y fines de la década de 1970. El Partido Reformista representaba la derecha, el PRD la centroizquierda y un conjunto de partidos pequeños enarbolaban la izquierda. Luego surgió el PLD que también se colocaba en la centroizquierda con matices específicos del boschismo.

    A partir de la transición política de 1978, las identidades partidarias adquirieron una dimensión electoral. Ya era posible participar en elecciones cada vez más competitivas.

    En 1996 hubo doble vuelta porque en la reforma constitucional de 1994 se introdujo ese dispositivo si ningún partido alcanzaba el 50+1 de los votos, y porque había tres partidos con bases electorales propias, aunque cambiantes: el Reformista, el PRD y el PLD. Los tres provenían de intensos liderazgos caudillistas.

    La muerte de Balaguer, Peña Gómez y Bosch, entre 1998 y 2002, traería inevitablemente más cambios en los partidos políticos dominicanos y las identidades partidarias. Con la democracia electoral ya establecida, los partidos gobernantes en el siglo XXI ampliaron sus redes clientelares para consolidar sus bases de apoyo.

    Así, los partidos dominicanos dejaron la confrontación ideológica para convertirse en maquinarias electorales de centroderecha.

    Esta tendencia se reforzó en los 16 años de gobierno del PLD (2004-2020), cuando la relativa estabilidad económica y la división del Partido Reformista y del PRD permitieron que el PLD se convirtiera en un partido todopoderoso. Salió del poder por una conjura internacional en torno a la corrupción del caso Odebrecht.

    Los escándalos de corrupción y la división del PLD a fines de 2019 constituyeron un golpe mortal para la identidad partidaria peledeísta. Mucha gente no quiso ser más asociada con el PLD, ni tampoco con la Fuerza del Pueblo.

    Como el PLD era el partido más grande del sistema, es entendible que en encuestas posteriores disminuyera el porcentaje de simpatizantes partidarios, y también que aumentara significativamente la abstención electoral.

    Después del triunfo del PRM en el 2020, las encuestas comenzaron a mostrar un aumento de simpatía hacia ese partido. Seis años más tarde sus números bajan por el desgaste natural que produce el poder.

    ¿Significa eso que el sistema de partidos dominicano ha colapsado? No. ¿Significa que en el 2028 surgirá un outsider? No necesariamente.

    Lo que significa por el momento es que las identidades partidarias están muy asociadas al poder estatal y se diluyen con facilidad fuera del poder.

    Como los partidos políticos dominicanos no se caracterizan ya por diferencias ideológicas, se estructuran en base a temáticas específicas para competir electoramente, y una vez en el poder expanden sus redes clientelares.

    Esa estrategia ha sustentado, paradójicamente, su fortaleza (la del PLD en su momento, y la del PRM posteriormente).

    Eventualmente este modelo se puede agotar, sobre todo, si se produce una contracción económica que dificulte sostener amplias clientelas políticas desde el Estado.

    Retrato



    Source link

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *