Las madres dominicanas no solo son conocidas por su cariño, su humor y su carácter fuerte, también por esas reglas “no escritas” que pasan de generación en generación y que, aunque nadie las cuestiona, casi todos crecimos obedeciéndolas.
Con motivo del Día de las Madres, aquí recordamos algunas de esas frases, normas y costumbres que marcaron la crianza en muchos hogares dominicanos:
“Los vasos de cristal son para la visita”
Porque en muchas casas había vasos “finos” que solo podían usarse cuando llegaban invitados. Si eras de la casa, te tocaba el vaso plástico o de aluminio, esos que si se caen en la madrugada despiertan al vecindario.
“No pidas cosas en casa ajena”
Una advertencia clásica para evitar que los hijos parecieran “mañosos” o malcriados cuando visitaban otras casas.
“Mientras vivas bajo mi techo, aquí se hace lo que yo diga”
La frase definitiva para dejar claro quién tenía la autoridad en el hogar y cerrar cualquier discusión.
“No te sientes en los muebles”
Los muebles “bonitos” muchas veces eran prácticamente decorativos y estaban reservados exclusivamente para las visitas.
“No se va a casa ajena al mediodía”
Porque llegar a las 12:00 podía interpretarse como que ibas “a pegarte” a la comida.
“Cuando los adultos hablan, los muchachos no se meten”
Una regla de respeto que marcaba distancia entre las conversaciones de adultos y la participación de los niños.
“Es de mala suerte salir después de acostarse”
Muchas madres advertían que si ya te habías acostado, no debías volver a salir porque “traía mala suerte”.
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“No le respondas a un adulto”
Aunque tuvieras razón, contradecir o responderle a una persona mayor era visto como una falta de respeto.
“Tiende esa cama antes de hacer cualquier cosa”
Porque el día no podía empezar sin primero arreglar el cuarto y dejar la cama organizada.
“No se duerme con los trastes sucios”
Una costumbre ligada al orden del hogar y también a la idea de que amanecer con la cocina sucia “atraía pobreza”.
“No te sientes en cama ajena ni abras nevera ajena”
Dos reglas básicas de educación en visitas: respetar los espacios y no actuar con confianza excesiva.
“No le pongas la mano a lo ajeno”
Una enseñanza directa sobre respeto y honestidad desde pequeños.
“Ese muchachito no me da buena espina”
Las madres dominicanas parecen tener un radar especial para detectar las “malas juntiñas”, incluso antes de que pase algo.
Si te llaman por nombre y apellido… corre
Porque escuchar el nombre completo era casi siempre señal de problemas o de que algo grave habías hecho.
“El que tiene hambre come lo que sea”
La frase perfecta cuando uno decía que no quería la comida que habían preparado en la casa, por «maña».

