Las impactantes noticias sobre el retroceso que sufren algunos aspectos fundamentales de nuestra sociedad como los señalados en el último informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, mejor conocido como las pruebas de PISA, y la creciente abstención electoral que en las elecciones pasadas alcanzó un 45.6 por ciento en las presidenciales y congresuales, según estudios realizados por del Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel), lejos de propiciar una guerra en busca de culpables, debiera promover un acercamiento entre los principales sectores de la sociedad para analizar, con objetividad, las principales causas y posibles soluciones a ambas situaciones.
Esto así porque independientemente de que se esté en el gobierno o en la oposición, la educación es un tema que -al igual que el político- tiene que figurar en la agenda e interés de todos los sectores interesados en el desarrollo del país porque constituyen elementos fundamentales en el progreso de la nación y el fortalecimiento de la democracia, sistema que con sus altas y bajas los dominicanos hemos escogido después de una oprobiosa tiranía, de ingratos recuerdos, y una guerra fratricida, producto de un golpe de Estado que nunca debió suceder. Se debe aunar esfuerzos y trabajar para fortalecer la educación y rescatar a los votantes desencantados.
