Kyle Francis Kennedy, nieta del asesinado candidato presidencial Robert F. Kennedy y su esposa Ethel Kennedy, ha fallecido. Tenía 42 años.
Defensora de la reforma educativa y los derechos de las personas con discapacidad, Kennedy vivió la mayor parte de su vida en Massachusetts. Falleció el 21 de septiembre, según la oficina del secretario municipal de Westwood, Massachusetts, donde residía, y una esquela publicada por una funeraria. La causa de su muerte no se ha dado a conocer de inmediato.
Su fallecimiento, sin embargo, apenas es uno de varios eventos traumáticos sufridos por su familia, conocidos por la opinión pública estadounidense como la «maldición de los Kennedy».
¿La maldición?
La familia Kennedy ha sido considerada una de las dinastías políticas más influyentes de Estados Unidos, marcada tanto por su poder y protagonismo público como por una sucesión de tragedias que han afectado a varias generaciones.
Aunque permanecieron poco tiempo en la Casa Blanca, John F. Kennedy y su esposa, Jacqueline Bouvier, se convirtieron en una de las parejas presidenciales más emblemáticas de la historia estadounidense. En 2017, un estudio de la organización no partidista InsideGov los situó en el sexto puesto entre los matrimonios más poderosos que han llegado a gobernar ese país.
La presidencia de Kennedy representó una etapa de renovación política, caracterizada por el optimismo y una nueva energía en la sociedad estadounidense. También constituyó la culminación de las aspiraciones de su familia, cuyo patriarca, Joseph P. Kennedy, fue un empresario millonario de ascendencia irlandesa que llegó a desempeñarse como embajador en el Reino Unido durante el gobierno de Franklin D. Roosevelt.
En 1914, Joseph P. Kennedy contrajo matrimonio con Rose Elizabeth Fitzgerald, hija de un antiguo alcalde de Boston y miembro de una familia católica acomodada. Décadas después, en 1951, el papa Pío XII le concedió el título de condesa.
Sin embargo, la historia familiar también ha estado marcada por pérdidas dolorosas. Una de las más recientes mencionadas en el texto fue la muerte de Saoirse Kennedy Hill, nieta de Robert F. Kennedy, quien falleció a los 22 años por una aparente sobredosis, según informaron medios estadounidenses.
La familia expresó su profundo pesar mediante un comunicado en el que manifestó que la joven había vivido rodeada de esperanza, promesas y amor. Ethel Kennedy, viuda de Robert F. Kennedy, lamentó la pérdida al señalar que el mundo era un poco menos hermoso tras su fallecimiento.
1. La lobotomía de Rosemary Kennedy
Rosemary Kennedy, tercera hija de Joseph P. Kennedy y Rose Elizabeth Fitzgerald, nació en 1918 y fue la mayor de las cinco mujeres del matrimonio.
De acuerdo con revelaciones posteriores de una de sus hermanas, habría sufrido una falta de oxígeno durante el parto, circunstancia que afectó su desarrollo intelectual. Desde pequeña presentó dificultades de aprendizaje, una situación que la familia procuró mantener en privado por temor al estigma social asociado a las discapacidades.
En 1941, cuando tenía apenas 23 años, su padre decidió someterla a una lobotomía, una intervención quirúrgica que buscaba tratar distintos trastornos mediante la alteración de conexiones cerebrales. En aquella época, el procedimiento se consideraba una posible solución para diversas afecciones.
La operación tuvo consecuencias devastadoras. Rosemary perdió la capacidad de caminar y hablar con normalidad y pasó el resto de su vida dependiendo de cuidados especializados. Durante décadas permaneció en instituciones de atención, alejada de la exposición pública, hasta su muerte en 2005.
2. La muerte del primogénito
Tres años después de la operación de Rosemary, Joseph P. Kennedy Jr., el hijo mayor de la familia, murió durante la Segunda Guerra Mundial mientras participaba como piloto en una misión militar secreta.
Su fallecimiento truncó las aspiraciones políticas que su padre había depositado en él. A diferencia de John F. Kennedy, Joe Jr. había sido preparado desde joven para convertirse en presidente de Estados Unidos.
El primogénito se había ofrecido como voluntario para transportar una enorme carga explosiva destinada a un objetivo cercano al puerto francés de Calais, donde las fuerzas nazis disponían de instalaciones militares y sistemas de misiles utilizados durante la guerra.
Sin embargo, la aeronave explotó en pleno vuelo. Joe Jr. tenía 29 años y sus restos nunca fueron recuperados.
3. Doble tragedia
John F. Kennedy Jr., hijo de John F. Kennedy y Jacqueline Bouvier, murió el 16 de julio de 1999 cuando la avioneta que pilotaba se estrelló en el océano Atlántico, cerca de la isla Martha’s Vineyard, en Massachusetts.
Conocido popularmente como John John, tenía 38 años y era una figura ampliamente seguida por los medios de comunicación estadounidenses desde su infancia.
En el accidente también fallecieron su esposa, Carolyn Bessette, de 33 años, y su cuñada, Lauren Bessette, de 34. La tragedia causó una profunda conmoción pública por la notoriedad de las víctimas y por la atención que había acompañado a Kennedy Jr. durante toda su vida.
No obstante, las pérdidas de la familia en accidentes aéreos no se limitaron a este suceso. En 1948, Kathleen Kennedy, una de las hermanas de JFK, murió cuando viajaba en avión hacia el sur de Francia junto a su pareja, el conde William Wentworth-Fitzwilliam, aristócrata y militar británico.
Kathleen, conocida cariñosamente como Kick, había sido marquesa de Hartington tras casarse en 1944 con William John Robert Cavendish, heredero del ducado de Devonshire. Sin embargo, enviudó apenas cuatro meses después de la boda, cuando su esposo murió en combate durante una operación militar en la ciudad belga de Heppen.
4. El magnicidio de JFK
La aspiración de Joseph P. Kennedy de tener un hijo en la presidencia estadounidense se materializó con John F. Kennedy. Durante su mandato, el mandatario impulsó el objetivo de llevar a un estadounidense a la Luna antes de finalizar la década de 1960 y tuvo que enfrentar la crisis de los misiles soviéticos en Cuba, uno de los episodios más tensos de la Guerra Fría.
El 22 de noviembre de 1963, cuando faltaban pocos meses para completar tres años en el poder, Kennedy fue asesinado en Dallas, Texas, mientras viajaba junto a su esposa en un automóvil descapotable durante una caravana presidencial.
Las autoridades arrestaron y acusaron por el crimen a Lee Harvey Oswald, un exintegrante de la Marina estadounidense que había residido durante dos años en la Unión Soviética.
Dos días después del magnicidio, Oswald fue asesinado por Jack Ruby mientras era trasladado por las instalaciones de la Policía de Dallas. Su muerte impidió que fuera sometido a juicio y alimentó durante décadas las especulaciones sobre una posible conspiración detrás del asesinato presidencial.
5. El asesinato de Robert Kennedy
En junio de 1968, Robert F. Kennedy, hermano menor de JFK, murió tras recibir disparos en el Hotel Ambassador de Los Ángeles, donde se encontraba como parte de su campaña para obtener la candidatura presidencial del Partido Demócrata.
Robert había sido fiscal general durante el gobierno de su hermano y posteriormente se convirtió en senador. Además, era reconocido por su respaldo al movimiento por los derechos civiles y por sus aspiraciones de impulsar cambios sociales en Estados Unidos.
El responsable del ataque fue Sirhan Sirhan, un inmigrante palestino que declaró haber actuado motivado por la posición de Kennedy a favor de Israel. Tras ser detenido, expresó que había actuado por su país, aunque posteriormente cuestionó su confesión y afirmó que no recordaba el momento del tiroteo.
El asesinato provocó numerosas teorías de conspiración. Sin embargo, Sirhan fue procesado y condenado por el crimen, aunque las circunstancias del caso continuaron siendo objeto de controversia pública.
6. El accidente de Ted Kennedy
En 1969, Edward «Ted» Kennedy, hermano menor de John F. Kennedy, protagonizó un accidente automovilístico en la isla de Chappaquiddick, en Massachusetts, en el que murió Mary Jo Kopechne, de 29 años.
Ambos regresaban de una fiesta cuando el automóvil conducido por Ted Kennedy se salió de la vía y cayó al agua desde un puente. El senador logró escapar del vehículo, pero Kopechne murió.
Kennedy no informó inmediatamente a las autoridades sobre el accidente, sino que lo hizo a la mañana siguiente, aproximadamente ocho horas después. El retraso generó fuertes críticas y suscitó interrogantes sobre su actuación tras el suceso.
Posteriormente, el senador ofreció un discurso televisado en el que asumió la responsabilidad por lo ocurrido, negó haber mantenido una relación impropia con la fallecida y aseguró que no conducía bajo los efectos del alcohol.
Ante la justicia, se declaró culpable de abandonar el lugar del accidente y recibió una condena de dos meses de prisión suspendida. Aunque evitó cumplir la pena en la cárcel, el episodio se convirtió en una de las mayores controversias de su trayectoria y dejó una sombra persistente sobre sus aspiraciones políticas.
