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    El sistema actual no nos dará un Congreso mejor


    Cada 4 años discutimos lo mismo: el Congreso no representa, los diputados no trabajan, la gente no se siente representada. La culpa no es solo de los partidos. Es del sistema con el que los elegimos. Las listas plurinominales abiertas suenan tan «democráticas». Pero en la práctica dominicana son un retroceso. Premian al operador, al que mueve gente dentro de un mismo partido, no al que tiene mejores ideas para su comunidad.

    La solución es la contraria: circunscripciones uninominales 1 contra 1.

    ¿Qué son las listas plurinominales abiertas y por qué son peligrosas?

    Con lista abierta tú no votas por una persona. Votas por el partido. Y dentro de ese partido, votas por el candidato que más te guste de la lista.

    El problema: por ejemplo, para ganar y ser electo no necesitas convencer al 50% de tu circunscripción territorial. Te basta con convencer al 10% de los que votan por tu partido y listo.

    ¿Qué pasa con eso?

    Baja la calidad. Llegan candidatos sin trayectoria legislativa, sin propuesta, solo con capacidad de movilizar su grupo interno. Por no hablar de candidatos con fondos de campaña de origen dudoso o desconocido, un vasto problema.

    Se pierde el territorio. ¿A quién le reclamas cuando tu calle está mala? ¿A varios? ¿A todos los diputados? ¿A todos los partidos? Convertimos al diputado en una figura abstracta, no en un representante del pueblo, del territorio por el cual fue elegido.

    Hablemos de circunscripción 1 contra 1

    El modelo uninominal es simple. Una circunscripción, dos o más candidatos, gana el que saque más votos.

    Aquí no hay cómo esconderse. Para ganar tienes que recorrer todo tu territorio o circunscripción, compuesto por barrios que simpatizan con el PLD, el PRM, la FP, independientes, partidos minoritarios. Todos.

    Aquí hay que prepararse. Para ganar tienes que debatir propuestas. No te basta con tu discurso de partido. Tienes que convencer al que no piensa como tú.

    Aquí hay que dar la cara los 4 años. Si no hiciste nada, en la próxima te sacan. Tienes nombre y apellido.

    Aquí se sube el nivel del debate. Sube el nivel de los candidatos. Porque para ganar necesitas ser el mejor, no el más popular dentro de un partido.

    Tan importante como lo indicado es lo siguiente, y es el punto que nadie quiere decir: las cuotas serían INNECESARIAS. Hoy tenemos cuotas de género y de juventud por ley. ¿Por qué? Porque con el sistema actual los partidos, si los dejan solos, ponen a «los suyos» y se olvidan del resto. La cuota es un parche necesario para un sistema malo. Con el 1 contra 1 ese parche deja de hacer falta. ¿Por qué?

    Porque la matemática obliga. Si en tu circuito el 52% son mujeres, ningún partido inteligente va a postular a \un hombre si tiene una mujer con mejor propuesta. Pierde. Si el 35% son jóvenes, te conviene un candidato joven que conecte con ellos. Si no, pierdes ese bloque. La competencia obliga a representar. La cuota obliga a cumplir. Prefiero un Congreso donde las mujeres y los jóvenes lleguen porque ganaron votos, no porque la ley obligó a ponerlos en la boleta. Mírenlo en países como Estados Unidos, Reino Unido o Francia. No tienen cuotas y de momento tienen más representación femenina efectiva que nosotros. Porque compiten de 1 a 1.

    Implementar el modelo 1 contra 1 VIABILIZA la posibilidad de establecer las candidaturas independientes en nuestra legislación electoral. Al eliminar la dependencia de listas plurinominales, se permite que líderes comunitarios compitan sin el respaldo obligatorio de un partido. Esta estructura uninominal democratiza el acceso al poder, convirtiendo la postulación ciudadana en una opción viable frente a las maquinarias tradicionales.

    En conclusión: menos proporcionalidad, más democracia. Si bien con el 1 contra 1 podemos perder algo de proporcionalidad pura (un partido con 30% de votos quizás no saque el 30% de los escaños), ganamos algo mucho más importante, diputados con un vínculo real con la gente, con la obligación de debatir y con la presión de rendir cuentas.

    No necesitamos más diputados. Necesitamos mejores diputados. Y los mejores diputados no salen de una lista. Salen de ganarle a otro candidato, voto a voto, en su comunidad.

    Es hora de atrevernos a reformar de verdad. El país se lo merece.

    ¡Atrévete!

    Invitada al Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio: Carolina Mejía



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