La semana pasada, tras el artículo acerca de la relación del presidente Luis Abinader con la prensa, recibí bastante retroalimentación (valga el eufemismo). Por ello, hoy haré ciertas precisiones importantes.
El jueves, después de la publicación, supe que la actividad de Promérica era privada y no fue culpa del mandatario que la prensa quedara fuera. Por otro lado, en la tarde hubo una rueda de prensa en el Palacio Nacional a la que se le permitió el acceso a la prensa acreditada.
Después de presentar los avances en la reducción de los “ninis” (32 minutos) y las palabras de Abinader (5 minutos) preguntaron el diputado Bolívar Valera y periodistas de Avance Media, RC Noticias, Telemicro, Telesistema y Telecentro. Luego el Presidente explicó que los reporteros podrán preguntar lo quieran los miércoles para no desvirtuar el tema de LA Agenda, que será el tema principal de la semana.
Explicado el caso, el lunes invitaron tres periodistas a LA Agenda Semanal, una cita que logró el objetivo: generar titulares para aupar la gestión gubernamental.
Otorgar algunas preguntas tras una cita interesada es una concesión para legitimar el ejercicio de controlar la narrativa/conversación. No se puede hablar de cercanía y apertura, como dijo Félix Reyna, cuando los reporteros no pueden entrar al Palacio a menos que se les llame. Ojalá que algún “carga palo” se siente en LA Semanal.

