Panorama Político. – El vicepresidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Temístocles Montás, calificó como un desacierto la proyección del Gobierno de estimar un precio de US$60 por barril de petróleo para el año 2026, al considerar que ese escenario no se corresponde con la realidad del mercado energético internacional.
Montás advirtió que una diferencia significativa entre el precio proyectado y el comportamiento real del crudo podría generar presiones sobre las finanzas públicas y aumentar los costos que debe asumir el país en los mercados internacionales.
“El Gobierno asumió que durante el 2026 el petróleo estaría en torno a los 60 dólares por barril, pero todo indica que ese cálculo fue demasiado optimista”, sostuvo.
El exministro de Economía, Planificación y Desarrollo señaló que, aunque recientemente se han producido avances diplomáticos para reducir las tensiones en Medio Oriente, no considera probable que los precios del petróleo regresen a los niveles contemplados en las estimaciones oficiales.

“Es muy probable que, si esta guerra se termina, el petróleo se mantenga entre 80 y 85 dólares el barril”, afirmó.
Según explicó, una cotización por encima de lo presupuestado obligaría al Estado a enfrentar gastos adicionales no contemplados originalmente, lo que podría afectar las proyecciones fiscales y financieras para el próximo año.
Montás indicó que la situación representa un desafío para el Gobierno debido a que las previsiones presupuestarias fueron construidas sobre una base que, a su juicio, no refleja adecuadamente las condiciones actuales del mercado internacional.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante una rueda de prensa celebrada este lunes, en la que el Partido de la Liberación Dominicana fijó su posición sobre el proyecto de Ley de Medidas Pro-Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional sometido por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional.
El dirigente peledeísta reiteró que las variables internacionales deben ser evaluadas con prudencia al momento de elaborar las proyecciones económicas del Estado, especialmente en un contexto marcado por conflictos geopolíticos, volatilidad energética e incertidumbre en los mercados globales.

