Seis días de desfiles, ciento treinta y ocho diseñadores, veinte países. El lunes por la noche la sala de Sony Hall volvió a llenarse, ya sin pasarela, para repartir los premios de la temporada. En la categoría Best Designer of the Season el nombre que se leyó fue el de un paraguayo.
Simón Villalba venía trabajando para eso desde hacía ocho años. Certámenes de belleza primero, Miss Universe, Miss Grand International, Miss Supranational después, y en febrero una colección propia en esa misma pasarela de Nueva York. La llamó «Creer en Ti Mismo» y la presentó el 12 de febrero. Esa es la colección que terminó dándole el premio.
Cristales cosidos uno por uno. Estructura, volumen, piezas que no se resuelven en una tarde. Pero cuando le preguntan por la colección, lo visible es lo último que menciona.
«No quería crear simplemente ropa bonita; quería crear piezas que tuvieran presencia, identidad y una historia. Cada diseño representaba una parte de mi propia historia. Nació de una idea muy sencilla, pero muy poderosa: que no importa de dónde vienes, cuántas veces te caes o cuántas personas duden de ti.»
Su nombre ya venía circulando. En agosto, cuando Runway 7 difundió la lista de nominados destacados de su primera gala, ahí estaba, entre diseñadores de India, Estados Unidos y Pakistán. La plataforma llevó a esta undécima temporada una delegación latinoamericana de veintiséis firmas de once países, según reportó El Tiempo. De ese universo salió el premio.
Y hay algo que se nota leyendo sus respuestas. Casi no aparecen los nombres de las mujeres famosas que vistió. Aparecen las horas. Aparecen las medidas que fallaron. Aparece el trabajo de mano, una y otra vez, como si fuera lo único que él considera realmente suyo.
Cuando le preguntan qué pudo haber visto el jurado, la respuesta no habla de técnica: «Cuando compites con diseñadores de veinte países, sabes que estás rodeado de talento, creatividad y propuestas increíbles. Por eso nunca he querido ser simplemente uno más. Mi objetivo siempre ha sido que alguien vea una pieza y pueda reconocer que detrás de ella estoy yo. Quizás eso fue lo que el jurado vio: no solamente un diseño, sino a un diseñador que tiene algo que decir.»
Antes de Nueva York estuvo Miss USA. Diez candidatas llevaron piezas suyas y una de ellas, Miss Tennessee Teen, se llevó el reconocimiento al mejor traje estatal de esa competencia.
La fecha que a Simón Villalba le importa, con todo, no es la del lunes.
Es la del día siguiente.
«El martes no cambia quién soy, pero sí cambia la dimensión de la responsabilidad que tengo con mi carrera. Un premio no significa que llegaste al final; para mí significa que alguien está diciendo: vemos tu trabajo, vemos tu esfuerzo, sigue. El martes voy a recibir un premio, sí. Pero al día siguiente voy a volver a mi taller, a volver a trabajar y a volver a soñar.»
El taller lo espera del otro lado del fin de semana.
