“El odio y la confianza, el desprecio y el respeto, la guerra y la paz, son todos productos de la mente y del corazón humanos. De esto se desprende que, sin revolución humana, no puede haber paz duradera, ni felicidad personal ni prosperidad social”, escribió el presidente de la Soka Gakkai Internacional, Daisaku Ikeda.
Invitándonos a elegir el lado más amable, el maestro Ikeda nos recuerda que es un desafío no ceder ante las emociones más viles. Vivir sembrando el bien, como enseña el budismo, transforma nuestras vidas y las de quienes nos rodean.
Escribirlo y leerlo es fácil. Hacerlo, mucho más complicado porque somos seres humanos que nos equivocamos y caemos con frecuencia. Recordarlo es vital para entendernos y entender a otros cuando estamos en esa situación.
Actuar bajo la ira nos lleva a ser crueles, lo que nos lastima mucho más a nosotros que a los demás: quien habla desde la oscuridad es porque la habita.
