República Dominicana mantiene condiciones para seguir siendo una de las economías de mayor crecimiento de América Latina y podría expandirse alrededor de un 4% este año, respaldada por un entorno internacional más favorable, la fortaleza de la economía estadounidense y la estabilidad macroeconómica local, afirmó el economista en jefe para América Latina de Citi, Ernesto Revilla.
Durante un encuentro con periodistas, el especialista explicó que las perspectivas para el país han mejorado respecto a meses anteriores debido a varios factores externos, entre ellos la reducción de las tensiones en Medio Oriente y la expectativa de menores precios del petróleo durante la segunda mitad del año.
Recordó que la economía dominicana se beneficia directamente de la caída de los precios del crudo debido a su condición de importador neto de combustibles, lo que contribuye a aliviar presiones sobre la inflación y las cuentas externas.
Otro elemento favorable es la fortaleza de Estados Unidos, principal socio comercial del país. Según las proyecciones de Citi, la economía estadounidense crecerá 2.1% este año, lo que favorece los flujos de turismo, remesas y demanda de exportaciones dominicanas.
Revilla indicó que América Latina y República Dominicana se encuentran bien posicionadas en un contexto de reconfiguración geopolítica mundial, debido a que están alejadas de los principales focos de conflicto internacional y ofrecen bienes y servicios que Estados Unidos continúa demandando.
República Dominicana podría crecer 4% este año y alcanzar grado de inversión en 2028
Añadió que el debilitamiento del dólar también ha contribuido a fortalecer las monedas latinoamericanas, incluido el peso dominicano, generando condiciones favorables para la estabilidad macroeconómica de la región.
El economista sostuvo que República Dominicana conserva ventajas que son altamente valoradas por los inversionistas internacionales, entre ellas la estabilidad política y social, así como el amplio consenso existente en torno a la necesidad de mantener el crecimiento económico y la disciplina macroeconómica.
Consideró además que el país tiene posibilidades reales de alcanzar el grado de inversión en 2028, aunque aclaró que para lograrlo será necesario preservar la disciplina fiscal y continuar impulsando reformas que fortalezcan la competitividad y el clima de negocios.
«Hay pocos países que tienen una trayectoria positiva en su calificación crediticia. Que haya un país que vaya en trayectoria de mejorar el grado de inversión es una muy buena historia en nuestra región y en los mercados emergentes», expresó.
Explicó que obtener esa calificación permitiría reducir las primas de riesgo, abaratar el financiamiento y estimular nuevas inversiones, generando un círculo virtuoso de crecimiento económico.
No obstante, advirtió que persisten desafíos importantes. Entre ellos citó la necesidad de mejorar la eficiencia del sector eléctrico, especialmente en distribución, transmisión y reducción de pérdidas, áreas que continúan siendo señaladas por los inversionistas como obstáculos para elevar la competitividad.
Asimismo, señaló que las presiones fiscales siguen representando un reto, aunque consideró que la situación dominicana es más favorable que la observada en muchas economías avanzadas y emergentes que enfrentan mayores niveles de endeudamiento y déficits fiscales.
Revilla afirmó que las prioridades inmediatas para el país deben concentrarse en los sectores eléctrico y fiscal, mientras que en el mediano y largo plazo la educación constituye el principal desafío para elevar la productividad y preparar a la fuerza laboral para los cambios que traerán tecnologías como la inteligencia artificial.
Pese al escenario favorable, insistió en que todavía existe incertidumbre global asociada a factores geopolíticos y financieros. Por ello recomendó a gobiernos, empresas y ciudadanos mantener una gestión prudente de sus recursos, diversificar riesgos y prepararse para posibles episodios de volatilidad en los mercados internacionales.

