Incluyendo los de la influenza y el covid-19 -de menor riesgo por una extendida inmunidad- la población del país está expuesta en este momento a una proliferación de virus mayormente respiratorios y que atacan los sistemas digestivos. Una guerra avisada, si se quiere, como embestida anual a ser enfrentada con precauciones y sin que exista un real estado de emergencia.
Mucho procede reaccionar preventivamente porque aunque los casos que ya se registran no estresan el ámbito de la salud propiamente dicho, a los servicios y consultas de emergencia disponibles están siendo llevados más niños que hace un mes según el boletín semanal número 18 del Ministerio de Salud; mientras del ejercicio privado de la medicina se da a conocer un aumento considerable de asistencias pediátricas a causa de rinovirus y adenovirus dignos de una anticipada atención responsable por parte de la ciudadanía.
Entre los microorganimos exacerbados está el sincitial (VSR) cuya circulación, todavía limitada, debe ser contrarrestada aislando a los pacientes por ser le causa más común de bronquitis y neumonía en recién nacidos, tan peligrosos para los lactantes como para adultos. Lavarse las manos con frecuencia es la medida de higiene que más se recomienda para que las enfermedades no penetren a las familias advertidas con rigor científico de que no debe recurrirse a la automedicación y acudir al médico sin pérdida de tiempo para evitar complicaciones de peligro para la vida.
Aunque la proliferación microbiana del presente parezca controlable y de incipiente circulación, los establecimientos de salud a los que se puede acceder están permanentemente desafiados por la saturación que atenta contra la calidad de los servicios; un perjuicio a la sociedad por la escasa vigencia del la atención primaria congelada interesadamente por liderazgos profesionales para conducir enfermos como rebaño a las áreas de consultas médicas especializadas y costosas. Las elites asistenciales están conscientes –y lo ven como una amenaza a su predominio- de que el 80% de las enfermedades que afectan la población puede ser manejado cabalmente en un primer contacto económico y sectorial con la asistencia médica.

