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In memoriam a mi querido hermano Osiris Fernando, quien hoy estaría de cumpleaños.
“En 1940 comenzaron a impartirse asignaturas de Psicología en la Universidad de Santo Domingo desde la filosofía y la psiquiatría. Fabio A. Mota enseñaba Psicología Anormal, y Salvador Iglesias impartía Psicología General, Aplicada y Educativa. El primer Congreso Interamericano de Psicología (1953) celebrado en Santo Domingo, marcó un hito para la psicología dominicana y americana. Favoreció el intercambio académico, presentó debates científicos y filosóficos sobre la Psicología, en el que destacaron: Andrés Avelino García, quien reflexionó sobre la conciencia desde la filosofía, y Juan Francisco Sánchez, quien analizó las limitaciones de la Psicología científica para comprender la subjetividad humana”.
“El inicio formal de la Psicología profesional ocurrió en 1967: UASD (14 de julio de 1967): por Tirso Mejía Ricart, con énfasis científico e investigativo y en la Unphu (16 de octubre de 1967): inicialmente con orientación humanística, filosófica, luego incorporó investigación y enfoque conductual. Con el surgimiento de nuevas universidades privadas crecieron los programas de Psicología, así como las maestrías en Psicología clínica, educativa, organizacional, comunitaria”.
Además, en este artículo el autor realiza una reflexión crítica sobre la formación profesional señalando los problemas persistentes como:
“Falta de supervisión práctica, diferencias en la calidad de formación entre universidades, proliferación de programas con baja exigencia académica. Defendía un modelo de psicólogo científico-profesional, con formación crítica, investigativa y aplicada”.
Concluyendo que “la Psicología dominicana evolucionó desde reflexiones anecdóticas sobre el “carácter dominicano”, hasta convertirse en disciplina universitaria formal desde 1967. No obstante, aún enfrentaba desafíos en calidad formativa y rigor científico”.
“Aprendiendo a pensar lógicamente”, trabajo que tuvo a bien llevarme al aula donde estaba impartiendo mis clases: -“Debo pedirle disculpas, pero quería entregarle personalmente este trabajo y luego me da su opinión”. Así de sencillo fue siempre el Maestro. Allí expone los “conceptos fundamentales del cálculo proposicional, a partir de su carácter bivalente y veritativo-funcional. Explica las tablas de verdad de la negación, conjunción, disyunción, incompatibilidad e implicación. Detalla la falacia de la conjunción y el error del elemento común en las disyunciones. Examina las anomalías teóricas de la condicional y cómo afectan a las conclusiones lógicas. Destaca que las personas comunes tienen serios problemas para comprender una implicación cuando la primera parte es falsa”.
Sin ánimos de restar méritos a distinguidos profesionales de la Psicología que en nuestro país se han destacado, considero que los aportes realizados por el maestro Enerio Rodríguez: sus trabajos publicados, capacidad para estimular a sus alumnos a enamorarse cada vez más de esta carrera, su tránsito por la vida contribuyendo a enseñar y difundir la misma, junto a sus cualidades de ser humano dedicado a sentar de manera firme las raíces de la Psicología en surcos profundos y fértiles mentes… Sus frutos están a la vista de todos, pueden palparlos, son miles los egresados que deben a él su formación profesional y en valores.
Ni el tiempo ni el espacio permiten continuar describiendo sus atributos, enseñanzas y aportes a la Psicología nacional. Estoy convencido de que son miles los profesores, compañeros de trabajo, amigos psicólogos egresados de distintas instituciones y exalumnos los que comparten esta valoración: Enerio Rodríguez es el “Padre de la Psicología Dominicana”.
Resulta difícil resumir en unas cuantas cuartillas los grandes aportes del Dr. Enerio Rodríguez Arias a la Psicología dominicana. Estamos agradecidos, orgullosos de sus aportes y su digno paso por la vida.

