Avalado por especialistas en alimentación un informe asegura que el hambre ha sido colocada en el porcentaje indicador de que dejó de prevalecer en la población dominicana, una conquista que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, atribuye reverente al compromiso social del Gobierno con una política confiable, al campesinado productivo y a los grupos sociales estructurados contra la desnutrición.
Como triunfo del país, y no de nadie como reconoció el presidente Luis Abinader, habría que celebrarlo con el trazado de planes o la intensificación del accionar contra los daños sociales que han acompañado las ingestas insuficientes en cantidades o valores nutricionales o que derivan en otro mal asociado a las malas dietas: la obesidad que es también malnutrición y resulta un desafío en la población infantil del país.
Otros diagnósticos de igual crédito llevan a la conclusión de que vencer estadísticamente la pobreza alimentaria en su aspecto más elemental de acceso mínimo a carbohidratos y proteínas no es suficiente si en los entornos sociales los alimentos ultraprocesados están demasiado expuestosa familias no empoderadas de las informaciones de que son dañinos y desplazan a los saludables. Una desinformación que unida a salarios mínimos promedio inferiores al ingreso necesario para enfrentarse al costo de la vida puede estar colocando a un importante sector demográfico en dificultades para una alimentación verdaderamente adecuada y permanente. Que no fluctúe por alzas de precios.
Otra entidad multilateral (Organización Mundial de la Salud) y la propia FAO coinciden en que en República Dominicana la inflación –que en estos días tiende a quedar fuera de control- limita el acceso a dietas saludables. Existe –agregamos- cierto grado de inseguridad alimentaria por la precariedad salarial antes indicada y por una insuficiente protección social a causa de un generalizado régimen de pensiones que a millones de adultos mayores no garantizará retornos mensuales de sus ahorros para mantenerse dignamente. Mientras a maternidades llega un elevado porcentaje de parturientas con prevalencia de anemia y problemas de sobrepeso y obesidad. Entre 20% y 30% de ellas con hemoglobina por debajo de lo óptimo. Doñas en la cuerda floja.

