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    Luka Modric revela los secretos de su impresionante físico a los 40 años de edad


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    Portugal y Croacia se medirán el 2 de julio en Toronto por el pase a octavos de la Copa Mundial de la FIFA 2026. El cruce reunirá a dos selecciones lideradas por Cristiano Ronaldo y Luka Modrić, dos referentes cuyos físicos parecen desafiar al tiempo. 

    El croata llega tras alcanzar las 201 internacionalidades y convertirse, con 40 años y 291 días, en el jugador de mayor edad que ha dado una asistencia en un Mundial.

    Modrić conserva un físico preparado para responder al máximo nivel. Con 1,72 metros, destaca por equilibrio, movilidad, coordinación y resistencia. Su bajo centro de gravedad le permite proteger el balón frente a rivales más fuertes, girar con rapidez y cambiar de dirección sin perder precisión. 

    La ligereza reduce la carga que soportan músculos y articulaciones en cada aceleración. A ello añade fuerza relativa, visible cuando recibe de espaldas, absorbe un contacto o conserva la posesión en espacios reducidos. 

    Modrić ha convertido un físico aparentemente frágil en una herramienta eficiente. Cada movimiento responde a una lectura previa.

    Un plan de entrenamiento medido al milímetro

    Vlatko Vučetić, profesor de la Universidad de Zagreb y preparador personal del centrocampista desde 2012, explicó en una entrevista en 2025 que ambos se marcaron tres objetivos: conservar su condición física, prevenir contratiempos y prolongar su carrera. Modrić aspiraba a competir hasta los 36 años. A los 40 continúa jugando en una gran liga europea y liderando a Croacia.

    Según contó Vučetić, el croata realiza un programa complementario más de 350 veces al año, los 45 minutos anteriores al entrenamiento. 

    La rutina incluye bandas elásticas, ejercicios para brazos y cintura escapular, trabajo de core y movimientos específicos para las piernas. Su preparador considera decisiva esa continuidad después de los 30 años, cuando la pérdida de masa muscular obliga a aumentar el trabajo. Vučetić también reveló que la edad metabólica de Modrić era inferior a los 30 años cuando tenía 39. El dato refleja una preparación constante, basada en prevención, descanso y adaptación de cargas.

    El físico explica únicamente una parte de su resistencia al tiempo. Su preparador destacó su capacidad cognitiva y su “inteligencia motora”: rapidez para decidir, interpretar movimientos y anticipar acciones. Modrić ahorra energía porque rara vez llega tarde. Antes de recibir ya ha observado el entorno, orientado el cuerpo y elegido una solución. Corre exclusivamente cuando el partido lo exige.

    Esa comprensión reduce contactos y desplazamientos sin utilidad. La experiencia ha compensado la lógica pérdida de velocidad máxima. Con los años ha reducido las conducciones largas y los esfuerzos explosivos, pero mantiene su capacidad para controlar el ritmo, ofrecer líneas de pase y avanzar el balón. Su técnica apenas se deteriora bajo fatiga, una cualidad decisiva para influir hasta el final.

    Modrić ha disputado más de 1.150 encuentros oficiales entre clubes y la selección de Croacia a lo largo de más de dos décadas en la élite. Jugó 597 durante sus 13 temporadas en el Real Madrid, con el que conquistó 28 títulos, incluidos seis trofeos de la Copa de Europa. Antes había acumulado 160 con el Tottenham y 128 con el Dinamo de Zagreb, además de sus etapas iniciales en el Zrinjski Mostar y el Inter Zaprešić. En su primera campaña con el Milan añadió otros 37.

    A ello se suman sus 201 encuentros con Croacia, selección a la que representa desde marzo de 2006. En este Mundial disputa su quinta edición, veinte años después de estrenarse en Alemania 2006, manteniendo su estatus de líder.

    Pocas lesiones y más de 1.000 partidos

    Según datos recopilados en webs especializadas, Modrić apenas ha sufrido dolencias musculares de gravedad y ha mantenido una continuidad poco habitual en su posición. En total, ha estado de baja por lesión en torno a 250 días, una cifra que representa una proporción muy reducida si se compara con los más de 7.000 de carrera profesional desde su debut, y que le ha hecho perderse 60 partidos oficiales aproximadamente. Además, una parte importante de ese tiempo de baja se concentra en un único episodio, una lesión de peroné sufrida en 2014. La mayoría de estas ausencias se concentran en episodios puntuales en la primera mitad de su trayectoria, mientras que en los últimos años apenas ha sufrido contratiempos relevantes.

    Modrić regresó antes de terminar la temporada con una máscara protectora y llegó en condiciones de disputar el Mundial. Portugal pondrá ahora a prueba ese cuerpo menudo y resistente. El futuro de Croacia dependerá de que pueda ordenar el partido, soportar la presión portuguesa y elegir cuándo acelerar. Su longevidad nace de genética, disciplina, prevención, inteligencia y adaptación. A los 40 años sigue compitiendo como titular y decidiendo partidos en el escenario más exigente.

    Orlando Gill



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