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    La inexorable deriva cubana


    La pasada semana, la dirección del Estado cubano introdujo las reformas económicas de mayor trascendencia en la historia de la revolución. En esa circunstancia, la profundización y generalización del brutal, inhumano y agresivo bloqueo que por décadas ha ejercido EE. EE. contra esa nación, ha sido el puntillazo definitivo que producen el colapso y el nuevo rumbo. Por consiguiente, el factor externo ha sido clave en la producción de los cambios y la correlación de fuerza de los actores internos y externos determinará los alcances y límites de estos.

    Los elementos esenciales de esas reformas se enmarcan dentro las exigencias de los EE. UU. en sus negociaciones con las autoridades cubanas y su recrudecimiento del embargo en los últimos meses, y de eso no están ausentes sectores importantes de capitalistas de origen cubano que están en interesados en invertir allí. Una necesidad, pero factor de riesgo.

    Comentando las causas y razones de esta deriva, algunos dicen que Cuba asume el modelo chino, la ruta del capitalismo de Estado. Igualmente, que el colapso del sistema ha sido provocado por el embargo. Al respecto algunas precisiones. China inició sus reformas después del caos político, económico y social provocado por la una revuelta básicamente estudiantil desencadenada por Mao para recuperar su poder absoluto, limitado por las luchas internas en el partido. Las reformas fueron dirigidas por Deng Xiaping, que había sido purgado por el grupo de Mao, pero que se mantuvo protegido por su amigo, Zhou Enlai, en su momento la segunda figura del gobierno.

    En ese sentido, las reformas surgieron allí de luchas internas de profundo calado y sin que el factor externo jugara algún papel. Otra experiencia: Vietnam después de su victoria sobre el ejército más poderoso del mundo, le bastó una sola década para darse cuenta de que, con una economía ultracentralizada era imposible producir los bienes y servicios básicos para satisfacer la demanda de la población. Por el contrario, el nuevo rumbo cubano, necesario y un poco tardío parte con un hándicap que no tuvieron aquellos países.

    No hay un acuerdo sobre el costo que para economía cubana tuvo el embargo, tampoco sobre cómo calcular la cuantía de las diversas formas de ayudas del antiguo campo socialista y posteriormente Venezuela que por décadas subsidiaron la revolución. Sin embargo, la diferencia entre el monto de esa ayuda y el costo que se aduce provocó el embargo es relativamente poco. La causa del derrumbe, deben buscarse en una economía ultra centralizada e ineficiente y en un sistema político negador de libertades esenciales.

    De una economía que fue incapaz de superar la capitalista en términos de producción y productividad. Para la dirección cubana, algunas de las medidas de las reformas ahora planteadas antes eran incompatibles con el significado del socialismo. Habría que preguntarse el significado que para ella tienen las palabras. También para la izquierda, obligada a reflexión sobre la deriva de la revolución cubana, y sobre su práctica. Para esta quizás no sean suficientes las palabras o conceptos de una época para hacer política en el presente. A ese propósito, Delphine Horvilleur dice: “Cuando las palabras pierden su significado, hay que buscar otras palabas”.

    Motoconcho (Fuente externa)



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