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    La difícil democracia en los partidos


    Más que un sistema, la democracia es un método de procesar las diferencias de ideas, intereses y aspiraciones de los diversos sujetos, grupos y clases sociales que configuran el sistema político de una determinada sociedad. Es un método que no sólo posibilita una mayor eficiencia para dirimir las naturales diferencia en la gerencia de cualquier institución, sino para que sean eficaces los medios utilizados para lograr los objetivos propuestos. La falta de ese recurso ha sido una constante en la historia de la generalidad de los partidos.

    Es difícil producir cambios en la integración de las direcciones partidarias. Tenemos un caso extremo, el del PLD. Este asumió la práctica de “cambiar” la matrícula de los integrantes de su comité central integrando nuevos miembros, al tiempo de mantener la inamovilidad de todos sus viejos integrantes. El resultado fue que esa matrícula se multiplicó a niveles inmanejables y quizás fatales. Hoy el PRM está compelido a hacer una elección de su dirección, pero aduciendo la dificultad del momento que vive el país por la incertidumbre y problemas de la coyuntura mundial, se plantea “congelar” la dirección actual y prepararse para los comicios del 28, para luego hacer el congreso en que se elija su nueva dirección.

    La FP tuvo mucho ruido interno para elegir su secretario general; lo superó hacia fuera pero no estaría descaminado quien afirme que si bien el ruido ya no es manifiesto, se mantiene latente. El PRM, enfrenta el peligro de hacer una convención electoral en la antesala de un proceso electoral. Se entienden sus aprehensiones, pero está ante el dilema de enfrentarse a problemas que podrían derivarse de ese proceso, o acentuar el estigma de las debilidades e incapacidades que se le atribuyen, algo quizás más peligroso que hacer la Convención.

    Deberán encontrar la manera de un pacto que les permita resolver su dilema, sin que sea en desmedro del derecho a ser dirigente nacional a quienes dentro de sus militantes aspiren a ese cargo. Sólo capeando una circunstancia, que quizás sea una inevitable cultura política que, como lógica perversa se entroniza en todas las colectividades políticas, podría enfrentarse el proceso degenerativo de la democracia dominicana, sin que los principales dirigentes, encuentren la forma de evadir ese corrosivo camino a la perdición. Podría argüirse que el PRM no está obligado a hacer una convención sin la garantía de que con esto no se hipoteque sus expectativas electorales, pero sí a dar una respuesta.

    ¿Cómo romper la lógica del miedo al ejercicio sin cortapisa de la democracia partidaria? No existe una fórmula fácil ni mucho menos única para romperla, pero está claro que la corrosiva permanencia de ese miedo, de esa práctica, constituye uno de los principales factores que impiden la democratización de la vida interna de los partidos y por ende de toda la sociedad. Es de sentido común: la forma en que estas instituciones se manejan internamente se reflejará en su ejercicio del poder. Administrarán lo público con la lógica los grupos corporativos interpartidarios.

    Para salir de ese empantanamiento se requiere de valentía, además de talento y buenas intenciones. Y no sólo de los políticos….

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