En medio de los enfrentamientos diplomáticos salpicados de desacuerdos, el Gobierno de Nicaragua ha recordado la figura de Gregorio Urbano Gilbert Suero, un dominicano que se convirtió en símbolo de la resistencia contra las ocupaciones militares de Estados Unidos en América Latina. Nacido en Puerto Plata en 1898, Gilbert fue linotipista de oficio, pero su vida quedó marcada por la lucha armada y la defensa de la soberanía.
En 1917, con apenas 18 años, enfrentó a los marines estadounidenses que desembarcaban en San Pedro de Macorís.
Estación Gregorio Urbano Gilbert
Armado con un revólver, disparó contra ellos y mató al oficial C.H. Burton. Fue capturado y condenado a muerte, aunque su pena se redujo a cadena perpetua. Recuperó la libertad en 1922.
Tras salir del país, se unió en 1928 a la rebelión de César Augusto Sandino en Nicaragua, donde combatió contra la ocupación norteamericana. Décadas más tarde, en 1965, volvió a empuñar las armas durante la Revolución de Abril en República Dominicana, resistiendo la segunda intervención militar de Estados Unidos.
Gilbert falleció en Santo Domingo en 1970, pero su legado trascendió fronteras. En 2019 fue declarado oficialmente Héroe Nacional de la República Dominicana, y hoy se le recuerda como “héroe de dos pueblos”, por haber defendido tanto a su patria como a Nicaragua.
Su nombre está presente en una estación del metro de Santo Domingo y en el puerto de San Pedro de Macorís, como testimonio de una vida dedicada a la lucha por la libertad y la dignidad de los pueblos latinoamericanos.

