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    el juicio de José Rafael Llenas Aybar fue una experiencia devastadora


    Lency Alcántara

    Treinta años después del asesinato de José Rafael Llenas Aybar, el exprocurador Francisco Domínguez Brito revive con dolor y enseñanza lo que significó para él estar presente en uno de los juicios más estremecedores de la historia dominicana.

    “Por muchas razones, tal vez la oración del juicio, tal vez todo lo que implicó emocionalmente para uno. Siento que era como mi hermanito, todavía me engranojo. Pero lo importante es la enseñanza: cómo esto puede ayudar a educar a nuestros hijos”, confesó al periódico Hoy.

    Francisco Domínguez BritoArlenis Castillo

    El exfiscal relató varias experiencias que lo marcaron profundamente. La primera fue la explicación de por qué el niño recibió 34 puñaladas. 

    Confesó que soñó muchas veces con el niño dentro del baúl, atado durante 45 minutos. “Me imaginaba el miedo, el dolor, la angustia. Este caso me destruye por dentro. Hablo porque me prometí que la vida de él sirva para salvar la de otros jóvenes.”

    Caso Llenas AybarNoticia periódico El Nacional

    Según un investigador, uno de los imputados dijo: “Porque yo veía a mi primito caminando ensangrentado por la autopista Duarte, yendo a decirle a su madre lo que nosotros le habíamos hecho.”

    La segunda experiencia ocurrió en pleno estrado, cuando Domínguez Brito interrogó a Juan Manuel Moliné. “Le pregunté por qué no impidió que apuñalaran al niño. Bajó la cabeza y dijo: «Porque no supe decir que no’.” Esa frase se convirtió en una enseñanza que el ex procurador comparte en charlas con jóvenes: la importancia de aprender a decir “no” frente a las tentaciones y presiones.

    Domínguez Brito confesó que soñó muchas veces con el niño dentro del baúl, atado durante 45 minutos.Arlenis Castillo

    El  jurista insistió en que el caso debe servir como advertencia para adolescentes que enfrentan situaciones de riesgo: desde aceptar un viaje con alguien que ha bebido hasta involucrarse con drogas. “Hay cosas que parecen pequeñas, pero pueden convertir la vida en una tragedia.”

    Para él, el asesinato de José Rafael no solo fue un crimen brutal, sino también una lección de vida y de prevención. “Dos niños lindos, buenos, simplemente no supieron decir que no. Y se perdió la vida de un jovencito hermoso. Por eso insisto: hay que saber decir que no.”

    Treinta años después, asegura que su compromiso sigue intacto: usar la memoria de José Rafael para educar y prevenir. “Que esto sirva para salvar vidas. Es lo único que yo quiero.”

    El asesinato de José Rafael Llenas Aybar, ocurrido en mayo de 1996, estremeció a la sociedad dominicana y se convirtió en uno de los procesos judiciales más recordados del país. El crimen, cometido por su primo Mario José Redondo Llenas y su amigo Juan Manuel Moliné Rodríguez, ambos de 18 años, fue calificado por la prensa como “el crimen del siglo” por la brutalidad de los hechos y la procedencia social de los implicados.
El cuerpo del niño fue hallado con 34 puñaladas en el arroyo Lebrón, en el kilómetro 24 de la autopista Duarte. La noticia generó indignación nacional y abrió un debate sobre violencia juvenil, privilegios sociales y la capacidad del sistema judicial para impartir justicia sin distinción de clase.
El juicio estuvo marcado por la presión mediática y la atención pública. Mario José Redondo Llenas fue condenado a 30 años de prisión por asesinato premeditado, mientras que Juan Manuel Moliné Rodríguez recibió 20 años como coautor. Moliné cumplió su condena y salió en libertad en 2016; Redondo está previsto que recupere su libertad en mayo de 2026.
Las polémicas no se hicieron esperar. Sectores de la sociedad cuestionaron si las sentencias reflejaban proporcionalmente la gravedad del crimen, mientras otros denunciaban posibles privilegios por el origen social de los acusados. La cobertura mediática amplificó el impacto, convirtiendo el caso en un símbolo de traición familiar y violencia en sectores acomodados.
El legado del caso Llenas Aybar sigue vivo. La inminente libertad de Redondo Llenas reaviva las discusiones sobre rehabilitación, justicia y memoria histórica. Para muchos, el crimen representa una herida abierta que recuerda la necesidad de fortalecer la confianza en las instituciones judiciales y garantizar la igualdad ante la ley



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