El Banco Central no se juega con su objetivo de luchar contra la inflación que cerró en 5.67 % en junio y 5.13% en agosto de 2026, por encima del rango objetivo de 4.0 % ± 1.0 %. Aumento de los precios que fue impulsado por el encarecimiento del petróleo, lo demuestra la inflación subyacente, que excluye los bienes más volátiles de la canasta, en agosto se moderó a 4.76 %, permaneciendo dentro del rango meta.
En buena medida, la dinámica inflacionaria ha estado condicionada al traspaso parcial de aumentos de precios de los combustibles, de hecho, el ministro de Hacienda y Economía estima que el subsidio podría superar RD$50,000 millones, de mantenerse el conflicto en el medio oriente.
El gobierno necesita reducirlo y hasta eliminarlo, tiene sentido desde el punto de vista del presupuesto público, pero debe seguir prestando atención al otro lado de la moneda, subiría la inflación, reduciría el crecimiento de las actividades económicas y el poder adquisitivo de los hogares, generando un costo total que por mucho estaría por encima de los RD$50,000.00 millones. Porque el precio de las gasolinas, del gasoil y el del gas licuado de petróleo, influye en todos los bienes de consumo, impacta los costos de fabricación, de transporte y afecta el consumo cotidiano de las familias.
La conclusión es que a la economía conviene se mantenga el subsidio, debe tomarse en cuenta, además, que el mundo vive en un shock energético encadenado desde hace cinco años, comenzó con la invasión en Ucrania por Rusia, siguió con la guerra Estados Unidos-Irán y lo más reciente son los ataques mutuos a refinerías entre Rusia y Ucrania, lo que tiene tensado el comercio mundial de hidrocarburos.
Correcta fue la decisión del Banco Central de aumentar el precio del dinero en 25 puntos básicos (un cuarto de punto), de 5.25 % a 5.50 % anual, aunque no lo dijo de esta manera, alta es la probabilidad de que haya otros incrementos antes de finalizar el año, su compromiso es que los precios retornen al rango objetivo de 4.0 % ± 1.0 % durante el cuarto trimestre del año.
También aumentaron los tipos de interés del Banco Central en sus operaciones con los bancos, a 4.75% anual el que paga cuando los bancos aparcan excedentes de liquidez, conocido como facilidad de depósito remunerados (Overnight).
Encareció a 6.0% anual la tasa de facilidad permanente de expansión de liquidez (Repos a 1 día), el interés que paga los bancos al Banco Central cuando giran por préstamos.
El movimiento hacia arriba del costo del dinero el Banco Central lo hace cuando la actividad económica se expande a un ritmo sólido, en agosto el PIB real aumento 3.8% respecto al mismo mes año anterior, con un crecimiento interanual acumulado en los ocho meses que supera en 4.5% el PIB acumulado en los mismos meses de 2025.
Por su parte, los precios (deflactor del PIB) aumentaron 4.3%, con lo que el avance del PIB a precios corrientes fue del 8,8%.
En el corto plazo el aumento de precio del dinero no tiene efecto negativo sobre el crecimiento que se prevé de la economía de 4.5% para 2026, impulsado por la inversión y el sector externo neto, más del doble del crecimiento (2.0%) pronosticada para América Latina.
Es decir, seguiremos teniendo un crecimiento intensivo en empleo como en los primeros ocho meses del año, las ocupaciones y la fuerza laboral mantuvieron un ritmo parecido, interanual crecieron 2.9% y 3.3%, respectivamente. La tasa de desempleo aumento poco, 30 décimas de punto, de 5.0% en enero-marzo 2025 a 5.3% en los mismos meses de 2026.
Termino esta nota puntualizando que, por encarecimiento de la energía, en Estados Unidos y la zona euro la inflación ha estado muy por encima de la meta de 2%, los precios aumentaron 3.4% en el primero y 3.8% en el segundo, razón por la que la Reserva Federal y el Banco Central Europeo aumentaron sus respectivos tipos de interés en 25 puntos básicos.
