SANTO DOMINGO.— La sexualidad femenina es un universo complejo donde intervienen el cuerpo, las hormonas, la salud física y emocional, el estrés, la relación de pareja y, sobre todo, el permiso que cada mujer se da para vivirla plenamente.
Cuando aparecen dificultades para excitarse o alcanzar el orgasmo, muchas mujeres comienzan a cuestionarse: “¿Qué me pasa?”, “¿Ya no soy atractiva?”, “¿Ya no le gusto?”.
Esa inseguridad puede aumentar la ansiedad y afectar aún más la respuesta sexual.
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Un estudio publicado en 2023 por Avcı, Aygün y Güldal en el Aegean Journal of Obstetrics and Gynecology encontró una asociación significativa entre mayor disfunción sexual y menor autoestima en las mujeres, confirmando que el problema no solo impacta la intimidad, sino también la percepción personal.
Dr. Manuel A. Castillo Rodríguez
La ginecóloga y terapeuta sexual Lilliam Fondeur recuerda que la imagen corporal también influye en la satisfacción sexual.
Dra. Lilliam Fondeur | Ginecóloga & obstetra
Investigaciones como la de Pujols, Meston y Seal (2010), publicada en The Journal of Sexual Medicine, demostraron que la percepción del atractivo sexual está directamente vinculada con la plenitud en las relaciones íntimas.
El impacto no se limita a la mujer.
La ginecóloga subraya que cuando el hombre enfrenta problemas como la disfunción eréctil, la pareja femenina también puede experimentar disminución del deseo, la excitación y el orgasmo.
El estudio FEMALES, realizado por Fisher y colaboradores en 2005, evidenció que la disfunción eréctil afecta la sexualidad de las mujeres, reduciendo su satisfacción. Más recientemente, una revisión sistemática y metaanálisis de Corona et al. (2025), publicada en Andrology, mostró que las prótesis peneanas ofrecen altos niveles de satisfacción tanto en los hombres como en sus parejas.
disfunción eréctil
Otro factor determinante son las enfermedades crónicas y ciertos medicamentos. Una revisión de Leemans, Van den Broucke y Jeitani (2025), publicada en International Journal of Environmental Research and Public Health, confirmó la asociación entre enfermedades crónicas y alteraciones de la función sexual femenina, incluyendo menor deseo, lubricación y orgasmo, además de mayor dolor durante las relaciones.
Enfermedades
En mujeres con diabetes, Winkley, Kristensen y Fosbury (2021) documentaron que la depresión asociada a la enfermedad puede disminuir aún más el deseo sexual.
A esto se suman algunos tratamientos farmacológicos: Gombert y colaboradores (2021) señalaron que ciertos antidepresivos pueden producir alteraciones sexuales, incluida la disminución del deseo.
La señal para buscar ayuda es clara: si algo cambió en la sexualidad y causa malestar, ya es motivo suficiente para consultar.
La especialista explica que no existe un número “normal” de relaciones sexuales ni una cantidad correcta de orgasmos.
La disfunción sexual femenina se refiere a problemas de deseo, excitación, orgasmo o dolor que afectan la calidad de vida.
La doctora Lilliam Fondeur, con más de dos décadas de experiencia en ginecología, fertilidad y terapia sexual, insiste en que hablar de estos temas sin tabúes es fundamental para que las mujeres comprendan que la sexualidad es parte de la salud integral.
“La salud sexual es un derecho humano. No se trata de culpables, sino de soluciones. La mujer merece vivir su sexualidad con plenitud y sin vergüenza”, afirma.

