El superintendente de Bancos, Alejandro Fernández W., decidió comunicar al presidente Luis Abinader que no desea continuar un nuevo período al frente de la institución, al concluir su gestión correspondiente al período 2020-2026.
“¿Por qué despedirme ahora? La respuesta tiene varias capas. La primera es familiar y se la expliqué expresamente al Presidente cuando me reuní con él hace unos meses. Tengo dos hijas pequeñas que me necesitan presente en una etapa de sus vidas que no se repite. Seis años son muchos años en la vida de una niña. Esa razón sola sería suficiente, pero no es la única”, explicó Fernández en un discurso de ocho páginas.
El periódico Hoy recogió los principales hitos de la gestión de Fernández W., quien asumió el cargo en medio de la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus.
Durante ese período, la Superintendencia de Bancos reforzó el monitoreo de las entidades financieras y ajustó sus mecanismos de supervisión para responder a la incertidumbre económica generada por la pandemia.
La institución reportó, además, la implementación de herramientas de alerta temprana para identificar riesgos relacionados con la liquidez, el crédito, el mercado y las operaciones de las entidades financieras.
También estableció medidas para proteger a los usuarios financieros, acompañadas de campañas informativas para orientar a los clientes que recibieron facilidades por parte de los bancos durante la emergencia.
Entre 2020 y junio de 2026, la Superintendencia realizó 593 inspecciones a entidades financieras, grupos financieros y fiduciarias, al tiempo que incorporó nuevas áreas especializadas para fortalecer la supervisión.
Uno de los hechos más destacados de la gestión fue el proceso de resolución de Bancamérica, mediante el cual fueron transferidos todos los activos y pasivos de la entidad a un banco solvente sin afectar a los depositantes.
Según Fernández W., los clientes no vinculados recuperaron la totalidad de sus depósitos y el Estado recuperó los recursos utilizados durante el proceso, lo que calificó como un hecho sin precedentes para el sistema financiero.
En materia regulatoria, la Superintendencia emitió 12 instructivos, 99 circulares y 74 cartas circulares para fortalecer aspectos relacionados con la protección al usuario, la gestión de riesgos y la digitalización de los servicios.
Además, actualizó normas contables y de información financiera con el objetivo de elevar la transparencia y mejorar la calidad de los datos utilizados en la supervisión.
La gestión también impulsó la modernización institucional mediante la digitalización de procesos, el uso de firma electrónica y la obtención de certificaciones internacionales en calidad, seguridad de la información y continuidad del negocio.
En el área de formación, aumentó la proporción de personal técnico dentro de la institución y, a través de la Escuela SB, capacitó gratuitamente a cerca de 10 mil personas durante los últimos dos años.
Por medio de Prousuario, la Superintendencia atendió más de 1.1 millones de contactos de ciudadanos y gestionó devoluciones por RD$785.9 millones a favor de clientes afectados por cobros improcedentes.
Asimismo, mediante la iniciativa Dinero Busca Dueño, fueron restituidos alrededor de RD$379 millones a casi 2,900 depositantes de entidades financieras desaparecidas hace más de dos décadas, mientras que la expansión de los puntos de acceso financiero permitió eliminar los llamados desiertos bancarios en el país.
Al presentar el balance de su gestión, Fernández W. afirmó que deja una institución fortalecida y señaló que el Plan Estratégico 2025-2028 contempla continuar mejorando la supervisión basada en riesgos, avanzar en la inclusión financiera y mantener la estabilidad del sistema financiero dominicano.

