China inició este martes una nueva oleada de maniobras militares en torno a Taiwán para enviar una «seria advertencia» a las «fuerzas separatistas» de la isla, unos ejercicios que, en opinión de Taipéi, representan un «desafío abierto al orden internacional» y «socavan la estabilidad regional».
Estas maniobras, en las que participan las cuatro ramas de las fuerzas armadas chinas, así como embarcaciones de su Guardia Costera, comenzaron a primera hora de la mañana con decenas de aviones y barcos de guerra aproximándose a la isla «desde múltiples direcciones».
«Estos ejercicios se centran principalmente en patrullas de preparación para el combate marítimo-aéreo, ataques a objetivos marítimos y terrestres, y bloqueos en zonas clave y rutas marítimas para poner a prueba la capacidad de operaciones conjuntas de nuestras tropas», detalló el Comando del Teatro Oriental de Operaciones del Ejército chino, encargado de las actividades militares en torno a Taiwán.
El presidente taiwanés, William Lai, tachado de «independentista» y «alborotador» por las autoridades de Pekín, ordenó a los departamentos de seguridad nacional y defensa que respondieran «de forma rigurosa» a estos ejercicios, aseveró la portavoz presidencial Karen Kuo, quien denunció las «acciones unilaterales» de China.
«La Oficina Presidencial condena enérgicamente este comportamiento. Mantener la paz y la estabilidad regionales es una responsabilidad compartida por ambos lados del estrecho de Taiwán», manifestó la vocera, subrayando que «la determinación de Taiwán de salvaguardar la paz y la estabilidad» en la zona «no ha cambiado».
Las primeras maniobras a gran escala de 2025
Durante la primera jornada de estos ejercicios, que no tienen nombre oficial ni fecha prevista de finalización, China envió 71 aeronaves, 21 buques de guerra y 4 embarcaciones de la Guardia Costera a los alrededores de Taiwán, en línea con las últimas dos maniobras a gran escala en torno a la isla, celebradas en mayo y octubre del año pasado.

En una rueda de prensa, el teniente general Hsieh Jih-sheng, subdirector de Inteligencia del MDN, explicó que el grupo de combate del portaaviones chino Shandong se encuentra actualmente a 220 millas náuticas (unos 407 kilómetros) al sureste de Taiwán llevando a cabo operaciones con otras trece embarcaciones situadas en el Estrecho.
Del total de aeronaves, entre las que se encuentran cazas de combate, bombarderos, helicópteros y drones, 36 ingresaron en la autoproclamada Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) taiwanesa y otras 14 sobrevolaron el Pacífico Occidental entre las 07:21 y las 15:30 horas del martes (23:21 GMT del lunes y 07:30 GMT).
«Actualmente, las fuerzas regulares y de reserva están manejando la situación, con un enfoque prioritario en la preparación ante amenazas de bloqueo y transición de ejercicios a situaciones reales de combate», apuntó, por su parte, el mayor general Tung Chi-hsing, director de Planificación de Operaciones Conjuntas del MDN.
Desde Pekín, el experto en asuntos militares Zhang Junshe, citado por el medio local The Paper, manifestó que las maniobras chinas siguen una estrategia de «bloqueo y sellado de áreas y vías clave», con el fin de «impedir la fuga de los ‘separatistas’ mediante las rutas aéreas y marítimas del este de la isla».
Además, la táctica prevé «evitar que dichas fuerzas accedan a asistencia militar externa, bloqueando la entrada de armamento extranjero», en referencia a la ayuda que pudiese proporcionar el principal proveedor de armas de Taiwán, Estados Unidos, que podría defenderla a la isla en caso de conflicto con Pekín.
Un «castigo» al «secesionismo» taiwanés
Poco después del inicio de estas maniobras, la portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado (Ejecutivo chino) Zhu Fenglian aseguró que estas constituían un «firme castigo» por las «flagrantes provocaciones» de William Lai y una «seria advertencia» a las «fuerzas separatistas que intentan socavar la paz».
«La ‘independencia’ de Taiwán significa la guerra y buscarla implica empujar al pueblo taiwanés a una situación peligrosa», advirtió la vocera.

Estos ejercicios tienen lugar dos semanas y media después de que el presidente taiwanés pronunciara uno de sus discursos más duros contra China, anunciando diecisiete medidas, entre ellas la reinstauración de los tribunales militares y la revisión estricta de las visitas de ciudadanos chinos a Taiwán, para contrarrestar la campaña de «infiltración» de Pekín en este territorio.
El mandatario isleño también catalogó por primera vez a China como una «fuerza externa hostil», lo que fue interpretado por algunos analistas como un cambio en las políticas defendidas por su antecesora, Tsai Ing-wen (2016-2024), y como un intento de modificar el estatus jurídico de Taiwán, una isla gobernada de forma autónoma desde 1949 bajo el nombre de la República de China.