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    Se proyecta que mayores de 60 años superarán a menores de 15 en 2030: Implicaciones para la salud


    Hoy .

    La población latinoamericana envejece a un ritmo acelerado. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para 2030, las personas mayores de 60 años superarán en número a los menores de 15 años en la región.

    Este fenómeno ha generado un aumento de tres años en la esperanza de vida, tanto de hombres como de mujeres, y plantea desafíos para la salud. Uno de ellos es la inmunosenescencia, proceso mediante el cual el sistema inmunitario experimenta cambios a raíz del paso de los años, afectando la inmunidad innata; es decir, las defensas con las que nace una persona, y la adaptativa o adquirida, que son las defensas desarrolladas por el cuerpo a lo largo de la vida mediante la exposición a distintos microorganismos y también por la vacunación. Estos cambios pueden generar una disminución de la resistencia de los adultos mayores a infecciones, una menor inmunidad a las vacunas, más presencia de inflamación leve en el organismo, así como una mayor incidencia de cáncer y de enfermedades autoinmunes.

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    Si bien la inmunosenescencia forma parte del proceso natural de envejecimiento, existen estrategias que pueden ayudar a mitigar sus efectos. Entre las estrategias recomendadas para hacerle frente destacan la adopción de hábitos saludables y la vacunación; esta última necesaria en todas las etapas de la vida, incluso en la adultez y en edades avanzadas cuando los cambios asociados al envejecimiento pueden afectar progresivamente el funcionamiento del sistema inmunitario.

    Específicamente, la protección de algunas vacunas puede disminuir con el transcurso del tiempo y es por eso que, en ocasiones, se recomienda la aplicación de dosis adicionales o de refuerzo en los adultos, con el fin de reducir el riesgo de enfermedad y mantener la resiliencia inmunológica.

    “La vacunación es una de las estrategias más exitosas en salud pública no solo para prevenir enfermedades graves, sino también para reducir el riesgo de complicaciones en los adultos mayores, como el deterioro funcional, la hospitalización y la descompensación de enfermedades crónicas”, comenta el Dr. Sebastian Ospina, gerente médico de Vacunas para el Clúster Norte de Latinoamérica en Pfizer. “Más allá de su impacto en la salud individual, la vacunación contribuye a disminuir la carga de las enfermedades infecciosas sobre los sistemas sanitarios, permite destinar recursos a la atención de otras necesidades y favorece tanto el crecimiento económico como el desarrollo de una sociedad más saludable y resiliente”.

    Cabe destacar que las vacunas no revierten el envejecimiento biológico del sistema inmunitario, pero sí pueden mitigar sus consecuencias funcionales. Actúan reforzando la memoria inmunológica adaptativa y optimizando la activación de la inmunidad innata.3

    La inmunosenescencia y las infecciones respiratorias

    La inmunosenescencia desempeña un rol importante en el desarrollo de ciertas enfermedades respiratorias durante la vejez, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el asma y las infecciones respiratorias en general.

    Para el doctor David De Luna, médico infectólogo dominicano, “uno de los desafíos globales más importantes de esta condición en adultos mayores son las enfermedades respiratorias agudas, que suceden precisamente por infecciones por virus como la influenza y el virus respiratorio sincitial (VRS), así como por bacterias, tal es el caso del Streptococcus pneumoniae (neumococo)”.

    El virus de la influenza, el SARS-CoV-2 (causante del COVID-19) y el virus respiratorio sincitial son causas de una morbilidad y potencial mortalidad entre los adultos mayores. Su impacto puede variar desde una enfermedad leve o una infección asintomática hasta un cuadro grave, que implique dificultad respiratoria e inclusive, la muerte. También, pueden conllevar a complicaciones pulmonares o cardiovasculares, un agravamiento de enfermedades crónicas existentes, una reducción de la esperanza de vida y una carga financiera importante, tanto para el sistema de salud como la sociedad.

    La neumonía es otra de las consecuencias que puede surgir por el contagio con estos microorganismos, así como por la bacteria del neumococo (enfermedad neumocócica). Se estima que esta infección respiratoria cobra la vida de un adulto mayor cada 29 segundos, principalmente en entornos de bajos recursos económicos con atención médica limitada. Además, la incidencia de neumonías bacterianas en personas mayores de 65 años triplica la de la población joven.

    “La vacunación es importante en el proceso de la inmunosenescencia, ya que es una herramienta que ayuda a conservar la capacidad de respuesta del sistema inmunológico frente a los cambios relacionados con el paso de los años. También, la aplicación de otras vacunas puede incorporar nuevas defensas que permiten al organismo combatir determinados gérmenes disminuyendo la posibilidad de desarrollar, por ejemplo, una neumonía”, recalca el doctor De Luna.

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    Inmunofitness para un envejecimiento saludable

    El reto es vivir la mayor cantidad de años posible de una manera saludable. Para ello es necesario aplicar una serie de estrategias a lo largo de toda la vida, que contribuyan a mejorar la respuesta inmunitaria7 y ralenticen su deterioro asociado con el envejecimiento.

    A ese enfoque se le conoce como “inmunofitness” y contempla la adopción de los siguientes hábitos, además de mantener el esquema de vacunación al día según recomendación médica:

    • Practicar ejercicio: ya que ayuda a reforzar el sistema inmunológico.

    • Ingerir alimentos saludables: una buena nutrición mantiene el sistema inmune fuerte.

    • Evitar el consumo de productos de tabaco.

    • Eliminar el consumo de alcohol.

    • Controlar los niveles de estrés, mejorando la salud mental.

    • Considerar medidas de seguridad para evitar caídas y lesiones: un sistema inmune débil puede demorar la recuperación.

    Adicionalmente, se recomienda fomentar entornos favorables para los adultos mayores, así como servicios de salud integrados y centrados en la persona, principalmente mediante la atención primaria.

    Fármacos en epilepsia. Fuente externa.



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