Siendo José Contreras, tal como señala el título un relevante luchador a favor de la libertad de nuestro pueblo, resulta pertinente e ilustrativo hacer referencia al texto de la tercera estrofa del himno nacional dominicano, la cual transcribo su contenido a continuación fruto de la patriótica inspiración de José Reyes:
“Ningún pueblo ser libre merece
Si es esclavo, indolente y servil;
Si en su pecho la llama no crece
Que templó el heroísmo viril”
Es un hecho incontrovertible que Contreras y otros patriotas dominicanos aportaron significativamente a lograr la libertad dominicana, aun sin ser esclavos, ni indolentes y, mucho menos, serviles. Adicionalmente la parte final de la cuarta estrofa dice:
“Que si fuere mil veces esclava
Otras tantas ser libre sabrá”.
Esta afirmación se hizo realidad ante las ambiciones desmedidas de los haitianos que anularon la declaración independentista hecha por el patriota don José Núñez de Cáceres como primera manifestación libertaria independentista llamada “Independencia Efímera”, la cual afortunadamente fue transformada en independencia Republicana permanente iniciada el 27 de febrero de 1844, materializando el ideal de los Trinitarios seguidores de Juan Pablo Duarte. Después de ese afortunado evento libertario la traición de Pedro Santana provocó la regresiva anexión a España, retrotrayéndonos a una humillante situación como aquella de cuando éramos gobernados por Haití. Así, en rechazo a ese movimiento de la anexión a España, se inició la guerra restauradora. En ese contexto el 20 de mayo de 1861, por disposición del gobierno anexionista fueron fusilados en Moca los próceres dominicanos restauradores José Contreras, Cayetano Germosén y José Inocencio Reyes, quienes encabezaron un levantamiento en contra de entregar la soberanía dominicana a España siendo fusilados como escarmiento a dominicanos opuestos a la anexión de la república. El día 2 de mayo de 1861, el general José Contreras encabezó un levantamiento en armas contra la anexión de la república a España partiendo del hecho de que previamente Pedro Santana había proclamado el 18 de marzo de 1861 la anexión a España. Es digno de resaltar que desde que se conoció la noticia de la anexión en el país se desató un movimiento en contra de esa medida antipatriótica. Como ya relaté, aunque el general José Contreras y sus seguidores, incluidos Cayetano Germosén y José Inocencio Reyes, fueron fusilados el 20 de mayo de 1861 por militares españoles, aplastando el movimiento de Moca, la lucha no se detuvo hasta verse materializada la Restauración de la República Dominicana.
José Contreras tiene el mérito de haber iniciado el mismo la lucha contra la Anexión a España. Empero, Gregorio Luperón, fue reconocido como jefe político y militar del bando de la gesta restauradora. Así, dirigiendo epopéyicas batallas en Puerto Plata, Luperón quedó profunda y positivamente impresionado por la audacia del comportamiento de un joven que, valientemente, se movía sin temor entre las ráfagas de artillería repartiendo importantes mensajes estratégicos a los combatientes restauradores que luchaban desde las trincheras de primera fila. Desde esos instantes Luperón se convirtió en mentor de ese valiente joven, llamado Ulises Heureaux, Lilís, a quien hizo su pupilo y quien de ahí en adelante desempeñaría papeles estelares en la historia dominicana. Siendo Luperón presidente en armas del Gobierno restaurador, decidió ejercer su presidencia desde Puerto Plata. Por la confianza que le tenía Luperón nombró a Lilís como ministro-jefe del Ejército con sede en Santo Domingo, posición que le ayudó a catapultarse hasta la presidencia de la república, poder éste que, contraviniendo los principios liberales de Luperón, ejerció dictatorialmente. Sin embargo, puede decirse a favor de Lilís que siendo presidente tuvo la entereza de seguir cumpliendo sus ideales restauradores oponiéndose al poderío imperial de España. Entonces Lilís apoyó moral y económicamente la causa de la independencia de Cuba, última y muy apreciada colonia del imperio español en América. Lilís también propició que, aquí, Máximo Gómez y José Martí firmaran el trascendental Pacto de Monte Cristi en que se consagraron tópicos programáticos fundamentales que guiaron las actividades para materializar la independencia de Cuba. Lilís sostuvo una reunión personal en su alcoba con el propio José Martí para coordinar el apoyo de Lilís a la causa de la independencia de Cuba que, al lograrse, cerró el ciclo del poderío imperial europeo en el continente americano.

