Este jueves se cumplieron los siete días otorgados por el Gobierno dominicano a la Embajada de Cuba para retirar del país a nueve miembros de su misión diplomática y sus familiares, una medida solicitada formalmente por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) y comunicada la semana pasada.
La disposición fue adoptada al amparo de las facultades que el derecho internacional reconoce al Estado receptor y de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, de la que República Dominicana es Estado parte.
Hasta el momento, las autoridades dominicanas han mantenido discreción sobre los motivos específicos de la decisión y han señalado que el proceso se desarrolla por los canales diplomáticos correspondientes.
La decisión provocó una contundente reacción del Gobierno cubano, que rechazó la medida y la calificó como un acto de subordinación de las autoridades dominicanas a la política de Estados Unidos hacia la isla.
En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba afirmó que no existe motivo que justifique la expulsión y sostuvo que sus diplomáticos han actuado en apego a la Convención de Viena de 1961 y con respeto a las leyes dominicanas.
La Cancillería cubana atribuyó la decisión a supuestas presiones del Gobierno estadounidense y afirmó que Washington busca aislar a Cuba y afectar sus relaciones diplomáticas con los países de la región.
Como antecedentes, mencionó la exclusión de Cuba de la X Cumbre de las Américas y el cambio de voto de República Dominicana respecto a la resolución cubana contra el bloqueo en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Cuba también advirtió que la medida afecta los vínculos entre ambos gobiernos, aunque sostuvo que no podrá romper los lazos históricos entre los pueblos cubano y dominicano.
En ese sentido, destacó los vínculos culturales, económicos y de solidaridad que, según expresó, han unido a ambas naciones a lo largo de la historia.

