El rapero argentino Trueno ha viajado por el mundo para exponer su música y se ha colado en las listas internacionales con algunos de sus mayores éxitos. Ahora, actúa en los escenarios de Nueva York siendo consciente del tumultuoso contexto político que vive Estados Unidos, sobre todo en lo que interpela a la comunidad latinoamericana.
«Estas cosas que pasan en Estados Unidos te hacen dar cuenta de que el sistema en general sigue siendo racista y clasista, y hay que combatir contra eso», expresa en entrevista con EFE desde un hotel en pleno centro de Manhattan.
En el sofá de una habitación del Intercontinental New York Times Square, donde estos días tiene lugar la Conferencia de Música Latina Alternativa (LAMC), y con un mate en la mano del que bebe a cada tanto, el artista de 24 años reflexiona sobre la situación de la población latina bajo el Gobierno del presidente Donald Trump.
«Yo respeto mucho a todas las culturas, comunidades y continentes. Para mí no hay que subordinar al otro o poner a uno por encima del otro. Más allá de las condiciones políticas y sociales de cada continente, somos todos personas y tenemos un montón de cosas por hacer», opina.
Por eso, Trueno, cuyo nombre real es Mateo Palacios, lleva por bandera la palabra «sudaca»: se reapropia de su significado y elimina su carácter peyorativo. «Alguien que viaja a Latinoamérica se enamora de la cultura, la música, la comida y las costumbres. No tenemos nada que envidiarle a nadie», asegura el cantante, que en abril lanzó su cuarto álbum de estudio, ‘TURR4ZO’.
«De barrio con problemas, imposible no alzar la voz»
El barrio de La Boca, en Argentina, ha marcado su identidad, su forma de hacer música y, unido a su contexto familiar, le ha llevado a dar voz a problemáticas sociales que acechan a su país, como los resquicios de la dictadura militar o el abuso policial.
«Vengo de un barrio y un país con muchos problemas. Todo mi entorno vive en Argentina, yo vivo en Argentina, todo lo que pasa ahí lo vivimos. La música es un medio de expresión, para mí es imposible no decirlo. Lo hago de una manera genuina», expresa.
Su posicionamiento político también nace de su historia familiar: su abuelo, el cantautor Yamandú Palacios, tuvo que exiliarse de Uruguay durante la dictadura cívico-militar que vivió el país entre 1973 y 1985.
Aunque Trueno afirma ser «consciente de que siendo artista es importante levantar la voz», recalca que hacerlo o no depende «de la crianza que tuviste y lo que te pasó en la vida: «Puede haber artistas con millones de seguidores que no les pasó nada en su vida, y no está mal tampoco que no hablen. Es una elección».
«‘TURR4ZO’ es mi álbum favorito»
Su último álbum, ‘TURR4ZO’, es de hecho una oda a su barrio y a los sonidos de Argentina, con extractos de canciones de artistas del país como Gustavo Ceratti, Los Wachiturros y Miranda! y colaboraciones con María Becerra, Neo Pistea o Milo J.
«TURR4ZO es mi entrega favorita mía, la que más me gusta de todas las que hice. Siento que ahora vengo más establecido», cuenta.
Y es que con su anterior disco, ‘El último baile’, un homenaje al hip-hop y a sus orígenes, Trueno vivió su «explosión comercial más grande»: «Ahora tenía ganas de que todo ese público que agarré entienda de dónde venimos mi música y yo».
El éxito alcanzado con ‘El último baile’ culminó este año con el artista acompañando a la banda británica Gorillaz en su gira por Reino Unido e Irlanda, lo que, asegura, le ha abierto puertas en el mundo anglosajón.
«Si no fuese por ellos, capaz nunca hubiera tocado en Reino Unido o me hubiera costado mucho más entrar en esos públicos. Siento que ahora puedo hacer una gira allí gracias a eso», reconoce.
Este sábado, Trueno se subirá al escenario del SummerStage, en Central Park, en un concierto gratuito en el que también se presentará su compatriota Milo J y la artista dominicana J Noa.

