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    Bienvenido Álvarez Vega, director íntegro y fructífero


    La noticia de la renuncia de Bienvenido Álvarez Vega como director del periódico Hoy llegó como esas revelaciones que, aun esperadas, conmueven por la hondura de su significado. Los propietarios del diario, junto a periodistas que crecieron bajo su tutela, y otros compañeros, han resaltado sus virtudes éticas, profesionales y humanas. En cada testimonio se percibe no solo respeto, sino gratitud: la que se reserva para los maestros que dejan huella.

    Hablo desde mi lugar de lector, desde esa trinchera silenciosa donde uno acompaña al periódico día tras día, sin ver la maquinaria que lo sostiene. No he presenciado la tensión de una sala de redacción cuando se decide qué merece ser contado al país al amanecer siguiente y cómo hacerlo, ni cómo se organiza el material para ediciones posteriores. Mi experiencia proviene de las películas que dramatizan ese mundo —Spotlight, All the President’s Men, Truth— donde las luces y sombras del oficio se entrecruzan con la responsabilidad de informar.

    Sin embargo, los relatos de quienes sí han vivido esa realidad en el Hoy coinciden en algo esencial: los propietarios no interfieren en los contenidos. Y nadie ha abandonado el diario alegando presiones indebidas. Esa armonía contrasta con un episodio conocido: la salida de Álvarez Vega de El Siglo, motivada por la intromisión de un accionista preponderante. Ese gesto firme reveló el temple de un hombre que no negocia su independencia.

    Agradezco a los dueños del Hoy haber sostenido durante muchos años a un director de esa estatura. Y agradezco también a don Bienvenido, a sus editores deportivos y a los operarios de las rotativas, por esas noches en que el béisbol se extiende más allá de la medianoche y ellos permanecen en vela para narrar el desenlace que el lector espera encontrar al amanecer. Ese esfuerzo, repetido en cada cobertura de la vida nacional, es parte de la dignidad del oficio.

    Celebro también la alegría que nos regala la esquina de la primera página, muchas veces dedicada a los jonrones y hazañas de nuestros peloteros de la Liga Mayor. Son noticias que iluminan el día y alimentan el orgullo de ser dominicanos.

    A ello se suman los análisis de encuestas, las investigaciones sobre temas cruciales, la defensa del medioambiente y la cobertura confiable de los acontecimientos cotidianos. Cada una de esas piezas forma parte del tejido que sostiene la credibilidad del diario.

    Manino Luna

    Y, sobre todo, está Areíto. Ese suplemento cultural —archivo vivo de la memoria dominicana— que Álvarez Vega concibió desde su paso por El Siglo y que ha mantenido como un espacio de reflexión, belleza y rigor. Allí conviven la literatura, la historia, el arte, la genealogía, la memoria política y el debate constructivo. Allí se preserva lo que somos y lo que hemos sido. Gracias al director y colaboradores.

    Deseo salud espiritual y física para el veterano periodista, director fructífero y hombre íntegro, Bienvenido Álvarez Vega. Que esta nueva etapa le traiga serenidad, proyectos fecundos y el disfrute merecido junto a su familia. Extiendo también mis mejores deseos al director entrante, Rolando Guzmán —reputado economista y exrector del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec)— confiado en que su liderazgo, el trabajo de sus colaboradores y el respaldo de los propietarios permitirán una continuidad luminosa.

    Cuando la dirección de un diario se ejerce con integridad, el país entero gana.



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