El economista Winston Marte explica al periódico Hoy Digital que los incrementos en los pasajes del transporte público, aunque parezcan mínimos, tienen un efecto devastador en la economía de las familias de bajos ingresos.
Marte explicó que un aumento de tres a cinco pesos por viaje se traduce en 20 o 30 pesos diarios para quienes deben tomar varios vehículos para llegar a sus trabajos. Esa suma, al final del mes, representa alrededor de 900 pesos, equivalentes a varios días de comida.
Winston Marte, economista
“Ese dinero que se va en pasajes es lo mismo que dejar de comprar una libra de espagueti o tres huevos, alimentos básicos que representan almuerzos o desayunos”, puntualizó el economista, al destacar que cada peso adicional en transporte significa un plato menos en la mesa de los más pobres.
Lo que deja de comerse una persona, cuando le suben 5 pesos al pasaje
Conductores
El especialista recordó que la falta de transparencia en la fijación de precios de los combustibles agrava la situación.
Aun cuando el petróleo ha estado en 55 o 60 dólares, las gasolinas en el país han superado los 300 pesos por galón, lo que ha generado quejas constantes de la población.
El impacto no es solo económico, también emocional. El endeudamiento para cubrir gastos básicos genera estrés y disminuye el rendimiento laboral.
Economista Winston Marte
“Las familias se ven obligadas a endeudarse más, y eso significa intereses, presión emocional y menor productividad”, explicó.
Los transportistas suelen ser los primeros en presionar al gobierno con demandas de subsidios, seguidos por maestros y comerciantes, lo que intensifica la tensión social.
“El transporte es el detonante inicial de las protestas cada vez que suben los combustibles”, dijo Marte.
El Gobierno había dicho que congelaría los precios de los principales combustibles por un período de tres meses.
El economista recomendó al gobierno aplicar políticas de transparencia en la fijación de precios y adoptar medidas de largo plazo, como compras masivas de combustibles cuando los precios estén bajos o seguros internacionales que compensen al país cuando el barril supere ciertos niveles.
Marte citó ejemplos de países como Japón, que utilizan seguros para estabilizar los precios de combustibles y gas, evitando que las alzas internacionales se traduzcan en aumentos inmediatos para la población.

