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Dedicado a la memoria
José Francisco Peña Gómez, un líder histórico, social y político dominicano.
Las naciones emergentes, de modo específico, las latinoamericanas, a través de su devenir histórico han requerido de procesos paulatinos que permitan articular políticas sociales inclusivas que promuevan la participación ciudadana como resultado de la necesidad de aunar esfuerzos hacia objetivos comunes donde el sentido de pertenencia fortalece el escenario para hacer del ciudadano un actor esencial, presente en lo que está llamado a forjar una cohesión social resultado de las características que acompañan a la sociedad como entidad en constantes cambios. ¿Y cómo podrían las naciones emergentes fomentar el sentido de pertenencia en el ciudadano?
La existencia de una política pública implementada en su sistema educativo donde los estudiantes desde temprana edad, desde sus inicios académicos deben recibir las orientaciones que le permitan ir construyendo en su imaginario la idea de ser un integrante activo, no pasivo, en la nación de la que es parte esencial en el desenvolvimiento futuro de la misma, entendiendo que el sentido de pertenencia ha de trascender su ámbito individual para alcanzar el colectivo. Un esfuerzo que debe ser replicado y fortalecido en el marco familiar dado el papel que esta institución juega en la sociedad, creando algo parecido a lo que se conoce en el ámbito de los negocios y el comercio como “alianza estratégica”, permitiendo generar un ambiente propicio a la participación, convirtiendo al sujeto en agente de cambio, de transformación.
Debe prevalecer un proceso sostenido permitiendo el fortalecimiento de los lazos sociales, tratando de convertir los mismos en muro de contención al aislamiento, indiferencia y ausencia en espacios adecuados a la participación, a la inclusión social donde el ciudadano es objeto y sujeto a la vez, protagonista de su propio destino con acciones enmarcadas en la necesidad de su mejora continua, de su bienestar.
En publicación Notas de la Cepal (Marzo, 2007), José Luis Machinea refería que “la cohesión social es un fin de las políticas públicas, en la medida que éstas apuntan a que todos los miembros de la sociedad se sientan parte activa de ella aportando al progreso y siendo sus beneficiarios”. Y es que todo proyecto de nación tiene como razón de ser sus gentes, su presencia en la cotidianidad social debe estar vinculado a un proceso continuo de participación donde el sentido de pertenencia le permite establecer la conciencia de su responsabilidad como actor social activo.
Una táctica tendente a crear un ambiente participativo del ciudadano debe estar precedido por condiciones convertidas en garante de la efectividad del mismo, entre ellas, tener como actores esenciales instituciones y personas que de algún modo han trabajado, se han vinculado al que quehacer colectivo resultado de internalizar el sentido de pertenencia ciudadana contagiando y despertando apego dormido de sus iguales hacia su patria chica, y a la nación. (Investigador colaborativo: Rafael de la Rosa).

