Cada vez que el calendario gira hacia julio, algo se mueve en mí con una intensidad que no es nostalgia, sino deuda. Una deuda viva, pendiente, que no se salda con el silencio.
Porque el 15 de julio de 2026 se cumplen 104 años desde que una maestra normalista de 39 años, en la calle José Reyes número 11 de San Pedro de Macorís, puso en marcha una máquina de escribir Olivetti y cambió para siempre la historia del periodismo y del feminismo dominicano. Su nombre: Petronila Angélica Gómez Brea. Su herramienta: una revista llamada Fémina.
No era un momento fácil para fundar nada, lo hemos precisado y evidenciado. La República Dominicana llevaba seis años bajo ocupación militar estadounidense. Los marines patrullaban las calles. El país respiraba humillación y, al mismo tiempo, una efervescencia intelectual que buscaba grietas por donde escapar.
Petronila encontró la suya en el periodismo.
Fémina no fue una revista de modas ni de recetas domésticas, aunque las incluía con un sublime afán de ganar lectoras, de concientizarlas. Fue, desde su primer número, un laboratorio ideológico. Un espacio donde las mujeres —maestras, farmacéuticas, amas de casa, la primera médica dominicana graduada en París, muchas, y 76 que se declararon periodistas femeninas— tomaron la pluma no como adorno, sino como arma de emancipación, entre 1922 y 1939.
Claro, aquellas mujeres que no tenían título de periodistas porque las escuelas de comunicación aún no existían, pero que construyeron, número a número, el periodismo feminista dominicano.
Lo que Fémina sembró no fue solo conciencia: fue ciudadanía. Sus editoriales —objeto central de mi tesis doctoral— revelan un discurso feminista sofisticado, coherente y estratégico, que fue allanando el camino hacia el sufragio femenino conquistado el 16 de mayo de 1942. Petronila no escribía para el presente inmediato. Escribía para el futuro que sus lectoras merecían, y que estamos compartiendo.
En aquellas páginas, la identidad se construyó en voz alta. Cuando la sufragista y editora estadounidense Elizabeth Murray visitó la República Dominicana en 1927 y preguntó quiénes eran las que tocaban a su puerta, la respuesta de Petronila fue una declaración de principios que resuena hasta hoy: «Feministas, periodistas».
Dos palabras. Una identidad. Un programa político completo.
Han pasado más de diez décadas desde aquel primer número. El país ha cambiado. Las mujeres votan, intentan gobernar y participar más… Por eso, a pregunta planteada por Fémina en 1922 —¿Cuándo seremos ciudadanas plenas?— todavía no tiene una respuesta definitiva.
Por eso julio no es solo un mes de calor y vacaciones. Es un mes de memoria activa. De reconocimiento. De continuidad.
El 15 de julio se acerca. El 104 aniversario de Fémina llama a nuestra puerta como lo hicieron aquellas mujeres a la puerta de Elizabeth Murray: con nombre, con historia y con agenda.
¿Cómo vamos a celebrar este aniversario?… Espera nuestra próxima entrega

