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    un mecanismo fisiológico vinculado a enfermedad


    Dra. Ana Carolina Báez Abbott

    La inflamación ha sido reconocida como un factor común asociado a enfermedades no transmisibles, crónicas y degenerativas. ¿De qué se trata todo esto?

    El cuerpo humano, como una maquinaria muy sofisticada, mantiene un equilibrio perfecto gracias a sus diversos mecanismos internos. Ante una injuria (enfermedad infecciosa, trauma, herida, etc.), pone en marcha mecanismos inflamatorios donde células y sustancias acuden al llamado para propiciar la reparación. A la vez, también se ponen en marcha mecanismos antiinflamatorios que tienen la capacidad de neutralizar y modular ese proceso hasta que cese en días o semanas. Esto es un proceso natural y fisiológico.

    Sin embargo, existen situaciones y enfermedades en las que la inflamación no cede, ocurre en una escala menor, pero por un tiempo prolongado, generando afectación de las células, tejidos, sistemas y procesos. Es lo que llamamos, inflamación crónica de bajo grado, característica observada en la obesidad, diabetes, en la enfermedad cardiovascular, cáncer, entre otras, donde parte de los mecanismos de la patología misma es la producción de sustancias inflamatorias, llamadas citocinas, induciendo a efectos múltiples, tales como: afectación del material genético de las células, pérdida del apetito, pérdida de masa y función muscular. Asimismo, contribuye a la formación y crecimiento de la placa ateroesclerótica, reduce la sensibilidad a la insulina e incrementa el riesgo cardio-metabólico.

    ¿Pero cómo influye el estilo de vida en la inflamación? Hay aspectos del comportamiento humano que pueden incrementar y perpetuar esos procesos inflamatorios. Es el caso del estrés, el sueño inapropiado, el tabaquismo y el alcohol, el sedentarismo y la dieta inadecuada. Existe sólida evidencia que establece que una dieta rica en azúcares, grasas animales, alimentos procesados y a su vez, baja en fibras, frutas, verduras y semillas, posee un alto índice inflamatorio, incrementando el riesgo de enfermedades crónicas.

    ¿Qué hacer para modular la inflamación? El tratamiento de la enfermedad basal es un pilar fundamental: controlar los niveles de colesterol y de glicemia, reducir la resistencia a la insulina, reducir el peso y la grasa corporal. Asimismo, el trabajo que se puede realizar en el día a día con los aspectos básicos del estilo de vida son determinantes para la sostenibilidad y permanencia de los resultados en el tiempo, recordando que mantenerse expuestos a niveles elevados o “un poco elevados” genera huellas metabólicas e inflamatorias que culminarán en enfermedad. Esta columna es la sección educativa de la Sociedad Dominicana de Nutrición Clínica y Metabolismo. Escribe tus preguntas a: articulos@sodonuclim.org / @sodonuclim

    Muchas personas no se informan acerca de las interacciones de los suplementos con los medicamentos que toman. Foto: Drobotdean/Freepik.



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