El fiscal Aurelio Valdez Alcántara, acusado de recibir un soborno de US$10,000 de un testigo vinculado al caso del Seguro Nacional de Salud (Senasa), afirmó este miércoles ante la Segunda Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia que no pretende sustraerse del proceso judicial que lleva en su contra el Ministerio Público y aseguró que es el principal interesado en demostrar su inocencia y limpiar su nombre.
“Solamente decirle al tribunal que nosotros estamos prestos para enfrentar el proceso y no nos vamos a contraer del mismo… Soy el más interesado en limpiar mi imagen, honor y reputación que ellos han manchado”, sostuvo el magistrado adscrito a la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca), quien busca revertir la decisión judicial que lo mantiene por tres meses en el Centro de Corrección y Rehabilitación de Najayo, en San Cristóbal, como medida de coerción preventiva.
Asimismo, Valdez Alcántara dijo que una muestra de que su única intención es limpiar su imagen es que su defensa ha solicitado y propuesto al Ministerio Público múltiples diligencias con el objetivo de demostrar que los hechos no ocurrieron como los describe el órgano acusador en su solicitud de medida de coerción.
Fiscal Aurelio Valdez: “Soy el más interesado en limpiar mi imagen”
“Dicho sea de paso, me atrevo a señalar que nosotros le hicimos solicitudes de videos que no nos fueron entregadas para conocer la medida de coerción y fue con anterioridad que nos los entregaron, porque tuvimos que recurrir ante el juez de la garantía para que los obligaran, mediante resolución, a entregárnoslos”, pronunció el imputado.
De igual forma, subrayó: “El Ministerio Público debe investigar a favor o en contra y no lo han hecho. Han violentado el principio de objetividad en su máxima extensión dentro del proceso”.
“Problema personal que un investigador o persona tenga con algún investigador no debe incidir en el mal proceso”, enfatizó el fiscal.
Acusación
Según el expediente, el MP tiene abierta una investigación de orden público en contra de Valdez Alcántara, de quien dice que concretó un encuentro personal con Roberto Canaán, en el parqueo de Plaza Lama, establecimiento ubicado en la avenida 27 de Febrero con Winston Churchill.
El MP indica que allí Canaán abordó el vehículo conducido por el fiscal, una CRV color marrón, quien utilizó información privilegiada sobre sus vínculos personales y propiedades, “para establecer una posición de dominio”, y de inmediato, de manera explícita le propuso “alterar el curso del proceso seguido en su contra a cambio de un beneficio económico”.
Lo que exigiría el fiscal
El documento establece que el imputado le exigió a Canaán US$200,000, un vehículo Mercedes Benz 350 o 450, negro, y también mostró interés por un reloj Rolex.
Asimismo, afirma que Canaán regateó y le ofreció al fiscal investigado US$150,000 y una guagua Volvo o Mazda. Valdez Alcántara aceptó el pago de los US$150,000, no así el Volvo o Mazda, sino que insistió en el Mercedes Benz, a lo que tuvo que acceder el coaccionado.
El MP sostiene que, una vez acordado el soborno, se conformó un equipo para darle seguimiento y cubrir documentalmente la entrega del dinero. Este equipo estuvo comandado por el mayor Luis Antonio Valdez Moreno, encargado de la División de Operaciones de la Policía y varios miembros la institución, así como por el fiscal Andrés Octavio Mena Marte, adscrito a la Jurisdicción privilegiada y Procesos Especiales.

