En el universo digital, no todo son redes sociales y plataformas de productividad. Cada cierto tiempo surgen aplicaciones que, por su rareza o ingenio, se convierten en fenómenos virales y despiertan curiosidad en millones de usuarios alrededor del mundo.
Entre las más llamativas se encuentran:
• Nothing App, una aplicación que literalmente no hace nada, pero que se descargó masivamente como gesto irónico.
• Poop Map, que permite a los usuarios registrar en un mapa los lugares donde han ido al baño.
• RunPee, diseñada para indicar el momento exacto en que puedes salir al baño durante una película sin perder escenas importantes.
• I Am Rich, una app que costaba 999 dólares y solo mostraba un diamante en pantalla, símbolo de estatus digital.
• S.M.T.H. (Send Me To Heaven), que reta a lanzar el teléfono lo más alto posible, midiendo la altura alcanzada.
• Is It Friday Yet?, que responde con un simple “sí” o “no” a la eterna pregunta de los días laborales.
• Yo App, que solo permite enviar la palabra “Yo” a tus contactos.
• FaceApp, famosa por transformar rostros con filtros de edad, género o estilo.
• Fake Call, que simula una llamada falsa para escapar de situaciones incómodas.
• Does the Dog Die?, que advierte si en una película o serie muere un animal, evitando sorpresas dolorosas para los espectadores.
Estas aplicaciones, aunque muchas carecen de utilidad práctica, se han convertido en fenómenos culturales que reflejan el humor, la ironía y la creatividad de la era digital. Algunas nacen como bromas, otras como experimentos sociales, y unas pocas logran mantenerse en el tiempo gracias a su capacidad de conectar con emociones y curiosidades colectivas.

