Por: Ling Almánzar.-
Este 26 de diciembre es un día de júbilo en la vida del expresidente Leonel Fernández, y no solo porque cumple 72 años, sino también porque puede disfrutarlo en familia y con sus amigos.
De hecho, está celebrando su fecha natalicia con la presencia de seguidores, amigos y relacionados que acudieron a felicitarlo en la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode). Allí, el líder de la Fuerza del Pueblo agradeció esas felicitaciones.
“A todos ustedes, obviamente, mi gratitud por esta permanente demostración de afecto, de cariño, de simpatía”, manifestó en la ocasión, y añadió: “A todos les deseo, también, muchas felicidades en estas fiestas navideñas, que el 2026 sea un año de paz, de amor y de prosperidad para todos ustedes”.
La vida del León
Para él es también una oportunidad de pasar balance a su larga vida, después de haber vivido más de siete décadas. En este sentido, no solo vería en retrospectiva su trayectoria pública, sino también la fuerza de los desafíos que le esperan por delante.
Al llegar a su edad, Leonel tiene mucho que celebrar: tres veces presidente de la República, doce años manejando los hilos del poder (1996-2000, 2004-2012), un legado de Gobierno, exlíder del PLD, líder de la Fuerza del Pueblo y cabeza de oposición.
Sin embargo, tiene muchas cosas más que ver en lo adelante: el peso y la vigencia de su liderazgo, la posibilidad de convertir a su hijo en algo más que una promesa, su posición frente al oficialismo.
En 2019, Leonel rompió con el PLD y creó al vapor la Fuerza del Pueblo. Participó en las elecciones de 2020 y cuatro años después, en 2024, mejoró su cuota legislativa y él cosechó casi el 30 por ciento de los votos. Ese año, además, su hijo logró la gran hazaña de vencer al Gobierno y ser elegido senador del Distrito Nacional. Desde entonces, la Fuerza del Pueblo se prepara para seguir batallando en la arena político-electoral.
Es hora de echar una mirada detallada a su vida. Su lugar de nacimiento fue San Carlos, en la entonces Ciudad Trujillo. Esta urbe estaba en un dinámico proceso de transformación bajo la dictadura del trujillato. Llegó al mundo el 26 de diciembre de 1953, procreado por Yolanda Reyna y José Antonio Fernández Collado. Ama de casa ella, militar él. Su madre emigró a Estados Unidos y, a mediados de los años sesenta, se llevó a su hijo. Fue así como, a sus 12 años, el gran país del Norte recibió al joven Leonel.
Estudió allí, aprendió inglés y devoró libros por montón, mientras trabajaba como delivery en un negocio de mercancías. Su gran pasión era el béisbol: quería ser como Babe Ruth, Roger Maris, Willie Mays u otras grandes estrellas de las Mayores. Unos seis años después, regresó con una nueva mentalidad. De los gringos aprendió muchas cosas: y no solo el idioma. A partir de este momento, se metió en el corazón de Villa Juana. Entró como profesor en una escuela. Siempre andaba con un libro debajo del brazo. Se enroló en el PRD, siguiendo los pasos iluminados del profesor Juan Bosch. Luego de la ruptura, en 1973, pasó al PLD. Ingresó en Vanguardia del Pueblo. Más luego, se hizo responsable de la revista Política: teoría y acción.
Era el encargado de Prensa y Propaganda del partido morado. En 1986 aspiró a una diputación, pero le arrebataron esa candidatura. En 1990 volvió a aspirar, sin éxito otra vez. Don Juan, su maestro, le prometió la Cancillería si ganaba las elecciones presidenciales. Sería el canciller. Nadie mejor que él: como experto en geopolítica mundial, se ocupaba de los temas internacionales. Analizaba esos temas en televisión.
En 1994, Bosch lo llevó como su candidato vicepresidencial. Otra vez, sin éxito alguno. Leonel lo sustituyó como candidato presidencial en 1996. Esta vez, sin embargo, logró el éxito electoral tras ser apoyado por Bosch y Balaguer. A sus 42 años, se convirtió en presidente de la República. A partir de 2003, luego de la grave crisis económica del país, Leonel absorbió las esperanzas de las grandes mayorías y año después, en 2004, volvió a ganar las elecciones con el 57% de los votos. Fue reelegido en 2008. En 2010, dejó una nueva Constitución. Salió del poder en 2012, no sin antes dejar a Danilo Medina instalado en el Palacio Nacional. Desde entonces, aspira a recuperar la mansión de Gazcue.



