WASHINGTON.- AP
Hackers proiraníes atacan sitios en Oriente Medio y han empezado a extenderse hacia Estados Unidos durante la guerra, lo que eleva el riesgo de que contratistas de defensa estadounidenses, centrales eléctricas y plantas de agua queden atrapados en una ola de caos digital que podría expandirse si los aliados de Teherán se suman a la contienda.
Hackers que apoyan a Irán se atribuyeron la autoría de un importante ciberataque efectuado el miércoles contra la empresa estadounidense de dispositivos médicos Stryker. Desde el 28 de febrero se han intentado penetrar cámaras en países de Oriente Medio para mejorar la puntería de los misiles iraníes. Han atacado centros de datos en la región, así como instalaciones industriales en Israel, una escuela en Arabia Saudí y un aeropuerto en Kuwait.
Irán ha invertido fuertemente en sus capacidades cibernéticas ofensivas, al tiempo que ha cultivado vínculos con grupos de hackers. En los últimos años, grupos que trabajan para Teherán se han infiltrado en el sistema de correo electrónico de la campaña del presidente Donald Trump, han atacado plantas de agua en Estados Unidos y han intentado vulnerar las redes utilizadas por el ejército y por contratistas de defensa.
El objetivo es desgastar el esfuerzo bélico estadounidense, encarecer la energía, tensionar los recursos cibernéticos y causar el mayor daño posible a las empresas estadounidenses que dependen de la industria de defensa.
“Algo va a pasar porque ya no hay límites”, afirmó Kevin Mandia, fundador de las empresas de ciberseguridad Mandiant and Armadin. Hackers proiraníes y propalestinos se atribuyeron el mérito de haber interrumpido sistemas en Stryker en Michigan.

