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    ¿El premio a Jochy fue solo por su risita o por su historia? Ensegundos República Dominicana


    Para el público joven, seguidor de los medios y redes, condicionado —por derecho o imposición— a los dos parrafitos de Instagram o a las rítmicas y breves escenas de TikTok, puede que historias ricas en información, densas en texto, no sean para ese conglomerado.

    Y tendrán razón en abandonar la intención de leer, pero al autor de la crónica, amante de la historia y sus circunstancias, no le resulta tan fácil sumarse al coro masivo de la narración y el homenaje a lo superficial: hablar de modas, de bien y mal vestidas y otras lindezas. No ha habido prisa alguna en publicar nada o todo sobre el Premio Soberano.

    No se trata de llenar espacios, ni de montarse en las olas del tema  desechable a las 24 horas de vigencia.

    Han pasado ya varios días del montaje de la edición 41 de los Premios Soberano, organizados por la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), con respaldo de Cervecería Nacional Dominicana, Claro, Banreservas y otras 13 empresas e instituciones, y los comentarios no se agotan, incluyendo análisis divergentes y oportunos enfoques de género.

    Los ataques —innecesariamente ácidos, gratuitos o no— al Premio Soberano (el único y más importante galardón al arte dominicano, en 51 categorías) carecen, en muchos casos, de sustento por parte de quienes no agotan la cuota de inquina como vía de recuperación de visitas a monetizar, en especial desde su nueva vía: el postcat. Esos enfoques justos fueron comentados por un servidor, precisando algunos puntos y aportando información histórica en el ánimo de fortalecer el debate.

    Tras el montaje está el trabajo anónimo de más de 200 personas que conformaron —sobre todo en la recta final del proceso— el andamiaje humano, técnico, artístico e institucional para que haya sido posible.

    De estos trabajadores habrá solo el conocimiento de quienes participaron en el proceso, mientras que, de cara a los medios, saldrán únicamente los rostros de los premiados, los entregadores de galardones y los directivos de Acroarte, liderados para este período 2025-2027 por la periodista, gestora cultural y escritora Marivell Contreras.

    Cinco éxitos del ceremonial

    La escenografía digital cubrió la mayor superficie hiperdimensionada del ceremonial —que, recordemos, hemos visto en todas las entregas— y ofreció un apoyo visual extraordinario, con nivel internacional, acorde con la exigencia de la transmisión local y de Univisión y otros canales del exterior.

    La oferta musical, en especial el merengue y la balada, destacó particularmente en la apertura con Milly Quezada, la excelencia impecable de Pavel Núñez, Elvis Crespo (que debió haber tenido una sola gran participación) y la actuación del Cuquito Galáctico. La música urbana tuvo gran impacto, pero este “ancianito” no entendía las letras.

    La justicia —en general— de los premios, basada en los votos de los cronistas.

    Desde luego que no complacen a todos y todas. También es evidente una desproporción entre artistas hombres y mujeres (como ha señalado Elvira Lora en sus ensayos), con la observación de que anteriormente sí había clasificación por género para cantantes, talentos actorales, dirección teatral y otras áreas, lo cual fue eliminado en una de las reformas de las bases. La discriminación positiva tiene lugar en este caso. Hemos planteado nuestros criterios al respecto en Acento.

    El Memorial que, con excepción de la no inclusión de María Cristina Camilo (error humano evidente), fue extraordinario en su presentación y en los datos de los demás fallecidos: la mayor cantidad en un segmento de este tipo, incluyendo a todas las víctimas de la tragedia Jet Set, cuyos nombres llenaron las pantallas a un nivel no visto antes.

    El Memorial de Premios Soberano 2026. Foto suministrada.

    La actuación de Martha Heredia es la mejor que ha tenido en su vida, comparable solo al momento en que ganó con la balada Y volveré el reality en que triunfó el 10 de diciembre de 2009, retransmitido por Telesistema.

    Sentó sus reales en el escenario y, en la sección de temas, la ductilidad e intensidad de su voz introdujeron altura y respeto al segmento. Luego, Barak y su vocalista Robert Green dieron un cierre noble y emotivo con Todo va a estar bien, creación colectiva. La presentación, a cargo de Georgina Duluc —injustamente criticada—, fue sincera y emotiva. Era un peso emocional considerable, lo que justifica su nerviosismo.

    Y quinto el notable acto de justicia que fue el reconocimiento a Jochy Santos.

    Hay muchos otros aspectos que enfocar: actuación de los animadores, intervención de actores y cómicos para presentar números específicos, la alfombra roja y su cohorte de mejores y peores vestidas, pero  se nos escapa del alcance ya extenso de esta propuesta de contenido.

    Foto suministrada por la produccion El Soberano 2026.

    ¿Quién es Jochy Santos?

    Lo más resaltante fue el otorgamiento del Gran Soberano a José Luis de los Santos Marte, onocido con el nombre artístico de Jochy Santos (6 de junio de 1954, Santo Domingo, República Dominicana), es uno de los pioneros de la radio interactiva con humor en el país y una figura histórica esencial de ese medio de comunicación, por el estilo que introdujo, el impacto alcanzado y su capacidad de resistencia ante los golpes y avatares del medio social. Ganado en justicia por 54 años de carrera —no 40, como se ha difundido—, es un profesional excepcional por su actitud no competitiva y solidaria.

    Es el nombre que introdujo la radio conversacional moderna, democratizó la participación del oyente, creó cantera de talentos, mantuvo un estilo no conflictivo y familiar, y construyó dos de las marcas radiales de entretenimiento más duraderas (Botando el Golpe / El Mismo Golpe), comparables solo a La hora de la Alegría (Paco Escribano), El Suceso de Hoy (de Manuel Antonio Rodríguez, “Rodriguito”) y El Show de Noticias —con Freddy Beras Goico, Cuquín Victoria y Milton Peláez—.

    En conversaciones personales, una semana antes del montaje del premio, abogaba en favor de Jatnna Tavárez para el Soberano, muestra de su generosidad. Su deseo nos lo expresó en persona durante una caminata en el Parque Mirador del Sur, y acudió al ceremonial sin saber que sería el elegido.

    La producción sí se aseguró de que estuviera por su condición de nominado.

    Sus palabras —uno de los parlamentos más breves y significativos al agradecer el Gran Soberano— fueron:

    “Agradezco a Acroarte este Gran Soberano. Mi mensaje final es que la comunicación de nuestro país tenga un poquito más de nivel y de respeto. Eso es lo único que yo pido, así que gracias de corazón. Buenas noches.”

    Sin dudas, un talento inusual, no competitivo, accesible y abierto a dar paso y permitir el desarrollo de nuevos talentos, a los cuales ha beneficiado más de una vez con la crucial primera oportunidad de trabajo, como el caso de Irving Alberti —que procedía de ser un extraordinario cajero de banco— y Edilenia Tactuc, quien, tras estudiar producción de televisión, fue seleccionada por Santos para encargarle la versión televisiva de El Mismo Golpe.

    Y en esa medida, Santos abrió espacios y trabajo para una cantidad de nuevos talentos (hombres y mujeres de diversa edad, incluyendo a doña Chencha, inolvidable personaje campesino que producía risa con solo escucharla, independientemente de lo que dijera).

    Santos no es solo un comunicador: es arquitecto del formato radial contemporáneo dominicano. Su legado se sostiene en tres pilares: innovación de formato, descubrimiento y formación de talentos, olfato para detectar temas de interés alternativos —escapando de la política, los deportes, las crisis y los conflictos, en el entendido de que existe una excesiva dimensión de medios para tratarlos— y conexión con el público.

    Su entrada a los medios de comunicación se produjo por la vía de la radio, a los 18 años (1972), cuando ingresa a Radio Tricolor (1440 AM) tras una prueba improvisada, debido a que a la estación le faltaban locutores. En ese contexto no mediaba la formación académica, sino la oportunidad, a la que sumó talento natural y actitud personal, factor que le conformaría una vocación para descubrir talentos y ofrecer la preciada primera oportunidad a muchos de ellos.

    Desde 1975 se formaliza como cronista de arte y locutor: realiza el examen ante la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos e inicia su carrera profesional.

    Luego de su entrada por la vía de una estación radial de cuarta categoría en incidencia, junto a J. Eduardo Martínez (EPD), produce y presenta El Show de la Noche por Teleantillas, iniciado en octubre de 1987, en una franja horaria dominada por programas enlatados, y que se convirtió en uno de los espacios nocturnos más influyentes de su época, marcando una transición hacia formatos más dinámicos de entretenimiento en la TV nacional.

    Llamó la atención de la empresa Televisa (de J. Augusto Thomén, en RD) y es contratado como presentador-animador de El Show del Mediodía (1991), en el cual se codeó con figuras como Zoila Luna, Yaqui Núñez, Freddy Beras Goico, Cuquín Victoria y Milton Peláez, para solo mencionar algunos. Fue su ingreso a “las grandes ligas de la TV”.

    Su paso profesional como productor se consolida con la creación de Botando el Golpe, fundado el 18 de marzo de 1996, que salió al aire por Melodía FM —luego Rumba 98.5 FM—, iniciando un concepto innovador con formato de revista radial que integraba humor, notas de actualidad comentadas y participación del público, rompiendo el esquema tradicional de la radio dominicana.

    En 1998 integra al equipo a talentos como Luisín Jiménez, Raymundo Ortiz, Irving Alberti y Aquiles Correa, entre otros, con lo cual el espacio adquirió un empuje que dominó gran parte de la audiencia nacional.

    El episodio de ruptura se produce a finales de los años 90, cuando el equipo se divide por conflictos internos (económicos y estratégicos) y una propuesta de cambio de emisora no aceptada por parte del elenco.

    Una foto de Jochy Santos llora que las presentes generaciones no conocen: el artista de la comunicación cuando se despide en su última participación en el programa Botando el Golpe, del cual salió tras diferendos con parte de su equipo de talentos. Fue foto de primera página de los medios escritos de la época. Es una reconstrucción por IA debido a que el original no fue encontrado en archivos digitales o Google.

    El grupo se fragmenta; el nombre original, Botando el Golpe, queda con quienes permanecen en Rumba, y Santos sale del proyecto original. El hecho quedó marcado con una de las fotografías más dramáticas publicadas de él (periódico El Sol).

    Santos no se dejó aplastar por los hechos: perdía el nombre de su espacio y la relación profesional y de amistad con talentos a los que él había llevado a la palestra. Tres semanas después anunciaba el inicio de El Mismo Golpe, el 4 de julio de 1999, en la emisora Zol 106.5 FM, junto a Bolívar Valera (El Boli), Aquiles Correa, Manuel Emilio Mesa Beltré (El Pío RD), Irving Alberti, Kenny Grullón, Luis José Germán, Hony Estrella, Caroline Aquino y Jochy Jochy. Posteriormente ingresaron “La Americana”, Doña Chencha, Diana Filpo y otros, todos detectados por el olfato de Santos.

    Es una mezcla de talk show, stand-up radial y foro ciudadano, con temas como la vida cotidiana del dominicano, problemas urbanos y relaciones personales, además de política (ligera), farándula, cultura popular, humor, parodias y situaciones cotidianas exageradas. La fórmula: informar sin solemnidad + entretener sin vulgaridad. En televisión, sus espacios han sido Divertido con Jochy (1999–) y Es temprano todavía.

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