Por: Nairoby Ureña.- El acceso temprano y sin supervisión a las redes sociales se ha convertido en una de las principales puertas de entrada para delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes en República Dominicana, una realidad que preocupa a autoridades y especialistas en protección infantil.
Datos de organismos internacionales y estudios realizados en el país señalan que más de la mitad de los adolescentes dominicanos (53 %) tiene acceso a contenido sexual en línea, y cerca del 41 % acepta o agrega a personas desconocidas en sus redes sociales, lo que los expone a riesgos de contacto con desconocidos y posibles agresores.
Aplicaciones como TikTok, Instagram y Facebook, así como videojuegos en línea y plataformas de mensajería privada, están siendo utilizadas por depredadores sexuales para contactar a menores, establecer vínculos de confianza y, posteriormente, involucrarlos en prácticas ilícitas como el grooming, la sextorsión y la pornografía infantil.
El grooming consiste en un proceso de manipulación psicológica mediante el cual adultos se hacen pasar por jóvenes de la misma edad de sus víctimas o utilizan perfiles falsos, iniciando conversaciones aparentemente inofensivas. Con el tiempo, solicitan imágenes íntimas o inducen a encuentros presenciales, exponiendo a los menores a graves situaciones de abuso.
Autoridades dominicanas, a través de la Procuraduría Especializada contra los Crímenes y Delitos de Alta Tecnología, han detectado que los registros de pornografía infantil, grooming, sextorsión y otros delitos digitales vinculados a menores son de los más frecuentes entre los casos denunciados, aunque reconocen que las cifras oficiales reflejan solo una parte del problema debido al subregistro de denuncias.
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Organizaciones internacionales han documentado que, en contextos similares, hasta uno de cada diez individuos implicados en explotación sexual comercial en República Dominicana son niños y adolescentes, aunque los casos reales pueden ser mayores debido a la falta de denuncia y al fenómeno conocido como “cifras negras”.
Especialistas en psicología infantil señalan que las víctimas de estos delitos suelen presentar cambios de conducta, aislamiento, ansiedad, bajo rendimiento escolar y temor al uso del celular o las redes sociales, señales que en ocasiones pasan desapercibidas para padres y tutores.
Ante este escenario, organismos de protección a la niñez insisten en la importancia de la supervisión activa de los padres, el control del contenido digital que consumen los menores y el diálogo constante sobre los riesgos en internet, así como la denuncia inmediata ante cualquier indicio de abuso o contacto sospechoso.
Además, la PGR y otras instituciones han puesto en marcha portales digitales para facilitar la denuncia de imágenes o videos de abuso sexual de niñas, niños y adolescentes, en un esfuerzo por canalizar y procesar de forma más efectiva estos casos en colaboración con plataformas internacionales.


