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Evolución normativa y reforma policial


La evolución normativa de la Policía Nacional Dominicana refleja la construcción de una institución moderna, profesional y cercana a la ciudadanía. Cada modificación ha fortalecido la misión policial, dotándola de un instrumento legislativo que ha adaptado el rol institucional a cada escenario contextual y permite identificar distintas etapas en la concepción del servicio policial.

El proceso de transformación policial, tal como se ha señalado, inició con las medidas tomadas por mi tío, el mayor general Ramón Alcides Rodríguez Arias, al ser designado jefe de la Policía Nacional en 1990, lo cual marcó un hito en la transformación institucional. Durante su jefatura, impulsó el primer intento —sin saberlo— de lo que hoy llamamos reforma policial.

En su libro Sobre el filo de una navaja, vivencias de un policía se recogen medidas que, treinta años después, constituyen pilares del actual proceso de reforma, ya que se promovieron acciones relacionadas con la ética, la disciplina, la meritocracia y la educación, basadas en varios ejes fundamentales: la designación de mandos no solo por sus capacidades, sino también por su honestidad; el riguroso control de las designaciones y relevos en aquellos puestos de alto riesgo de cometer actos irregulares; la educación e instrucción de todo el personal en las normas éticas fundamentales del comportamiento policial; la colaboración con los medios de comunicación social; y el diseño de una estrategia para convencer a la ciudadanía de la sinceridad en la lucha contra los actos antiéticos.

De hecho, aún permanece fresca en la memoria nacional la campaña televisiva en la que una mano sacaba de una canasta una fruta, acompañada de la frase: «Sacar a tiempo una naranja podrida puede evitar dañar las demás». A raíz de las depuraciones realizadas, en aproximadamente seis meses fueron separados 737 agentes por hechos que atentaban contra la moral y la ética.

También se buscó transmitir a la ciudadanía la certeza de que podía denunciar cualquier acto contrario al decoro. Para ello, se habilitó un número telefónico destinado a recibir denuncias y garantizar la protección ciudadana. Asimismo, se estableció la aplicación de sanciones con severidad, coherencia y justicia ante todo acto contrario a las normas.

Posteriormente, el país avanzó hacia una etapa de mayor institucionalización jurídica con la aprobación de la Ley núm. 96-04. Esta norma estableció un marco para regular aspectos esenciales de la Policía Nacional, entre ellos su organización y funcionamiento, la carrera policial, los derechos y deberes de sus integrantes, la seguridad social y el régimen disciplinario.

Evolución normativa y reforma policial

Con el paso del tiempo, las condiciones de la seguridad pública y las necesidades institucionales continuaron cambiando. En ese contexto, fue aprobada la Ley núm. 590-16. Con este andamiaje normativo, se fortaleció la concepción de la función policial y se orientó más hacia el servicio a la ciudadanía. También se reconoció la colaboración con la comunidad en la identificación y solución de problemas de seguridad. Otro aspecto relevante fue la formación policial, concebida como obligatoria, integral, continua y progresiva.

En el proceso actual de reforma, se ha impulsado un proyecto de Ley Orgánica que reorganiza la estructura institucional en diferentes niveles e incorpora áreas clave como derechos humanos, control interno, investigación, inteligencia y desarrollo humano.

También contempla el fortalecimiento de la investigación criminal mediante una estructura especializada, adaptada a los retos actuales, e impulsa el uso de la tecnología y de nuevas herramientas. Además, incorpora expresamente la Dirección Central de Inteligencia Policial, cuya base normativa es actualmente reglamentaria, mientras que en el proyecto de ley adquiere fuerza legislativa. Asimismo, se fortalece la meritocracia.

Otro componente de la propuesta está relacionado con el personal policial. Se plantea una atención integral a sus integrantes, al tiempo que se impulsa la formación permanente y se fortalece la meritocracia.

El desarrollo de la Policía Nacional Dominicana, desde las disposiciones emitidas por el mayor general Ramón Alcides Rodríguez Arias en 1990, pasando por los marcos legales que han dado forma y estructura a la institución, hasta el actual proyecto de nueva Ley Orgánica, refleja un camino de búsqueda constante de perfeccionamiento en el servicio policial.

Por ello, el nuevo instrumento propuesto no sería un simple ajuste legislativo, sino la base normativa para consolidar la reforma policial. En consecuencia, representa un acto de modernización institucional y un compromiso firme con la democracia, los derechos humanos y la seguridad pública. Esto permitirá avanzar en ese trayecto, que también nos recuerda que detrás de cada uniforme hay una historia de superación, propósito, vocación, disciplina, sacrificio y sueños construidos.

Porque el problema no es solamente cuántos delincuentes mueren. Es que estamos creando una sociedad donde algunos empiezan a creer que matar es más eficiente que procesar.



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