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Dislexia: señales que pueden pasar desapercibidas y cómo identificarlas a tiempo


Merilenny Mueses

Un niño puede leer en voz alta una oración completa y, cuando termina, no saber explicar qué acaba de leer. Otro puede tener dificultades para distinguir figuras geométricas, reconocer palabras que riman o relacionar los sonidos con las letras. 

Aunque parezcan situaciones cotidianas del aprendizaje, prestarles atención puede ayudar a identificar señales tempranas de dislexia.

El neuropsicólogo David Vásquez, director de NeuropsicologiaRD, centro especializado en evaluación e intervención neuropsicológica de trastornos del neurodesarrollo y neurocognitivos, explicó en una entrevista para el periódico HOY que algunas de estas señales pueden aparecer desde los cuatro o cinco años, incluso antes de que sea posible establecer un diagnóstico.

La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje que afecta principalmente la lectura y que también puede repercutir en la escritura, aunque no ocurre en todos los casos.

Uno de los problemas, según Vásquez, es que algunas de sus manifestaciones pueden pasar inadvertidas, especialmente cuando el niño consigue leer las palabras, pero no comprende su significado.

Leer no siempre significa comprender

David Vásquez, director de NeuropsicologiaRD

Entre los tipos de dislexia que describe el especialista se encuentra la dislexia superficial, que puede pasar desapercibida porque el niño logra decodificar las palabras, es decir, leerlas en voz alta, pero tiene dificultades para comprender el mensaje.

Vásquez lo explica con un ejemplo sencillo: un niño puede leer la oración «El mundo es grande» y, al preguntarle qué es lo que es grande, no conseguir identificar que se trata del mundo.

En estos casos, el menor puede aparentar que no tiene dificultades con la lectura porque consigue pronunciar las palabras. Sin embargo, no logra comprender lo que acaba de leer.

«Esa pasa mucho desapercibida, porque los maestros dicen, “No, él no tiene dislexia, porque él está leyendo”. Pero no está comprendiendo, y eso es una forma de dislexia», explicó el neuropsicólogo.

Otra manifestación es la dislexia fonológica, caracterizada por las dificultades para relacionar las letras con sus sonidos. Según el especialista, algunos niños terminan aprendiendo las palabras de manera global, al reconocer una combinación de letras sin identificar necesariamente el sonido que representa cada una.

Así, pueden reconocer una palabra conocida, pero tener dificultades cuando se les presenta otra con una combinación de letras diferente.

Las señales pueden aparecer desde los cuatro años

Esperar a que el niño tenga dificultades evidentes en la lectura puede hacer que algunas señales tempranas pasen inadvertidas.

Es importante hacer evaluaciones desde los dos años.

Vásquez explicó que antes de aprender a leer existen habilidades previas que deben desarrollarse y que pueden ofrecer indicios de posibles dificultades posteriores. A este conjunto de señales tempranas se le conoce como predislexia.

Entre las señales que menciona el especialista figuran las dificultades para reconocer y diferenciar figuras geométricas, como un cuadrado, un rectángulo, un círculo o un rombo, así como para copiar líneas rectas y curvas.

También pueden presentarse dificultades para reconocer palabras que riman. Por ejemplo, identificar que «gato» y «pato» riman, pero que «gato» y «mesa» no tienen esa misma relación sonora.

Otras señales descritas por Vásquez son la dificultad para seguir o reproducir patrones rítmicos y los problemas para desarrollar la lateralidad, como distinguir la derecha de la izquierda, incluso cuando se trata de identificar esos lados en otra persona situada de frente.

El especialista también llama la atención sobre las dificultades para asociar los sonidos con las letras, una habilidad fundamental en el aprendizaje de la lectura.

No obstante, aclara que estas manifestaciones deben observarse en conjunto y no interpretarse automáticamente como un diagnóstico.

Señaló que una sola señal aislada no significa nada, pero cuando se comienzan a ver varias, es momento de sospechar.

¿Hay que esperar hasta los siete años para evaluar?

Uno de los puntos que más preocupa al neuropsicólogo es la tendencia a esperar a que el niño avance de curso para comprobar si logra leer.

Vásquez explicó que, aunque el diagnóstico de dislexia suele establecerse cuando el niño ya está aprendiendo a leer, alrededor de los siete años, las señales pueden identificarse antes y recibir atención temprana.

La dislexia está asociada con el procesamiento del lenguaje, según expertos (Freepik)

El especialista cuestiona la idea de esperar varios años para actuar ante dificultades persistentes. En República Dominicana, señaló, suele darse tiempo a los niños durante los primeros tres años de primaria para que desarrollen la lectura; sin embargo, considera que no es necesario esperar hasta segundo o tercero si desde primero existen dificultades importantes.

Según explicó, si un niño no consigue relacionar las letras con sus sonidos o lee sin comprender lo que se le pregunta sobre el texto, es recomendable evaluar esas dificultades en lugar de esperar varios meses para comprobar si las supera por sí solo.

La intervención temprana, agregó, permite trabajar las habilidades que presentan dificultades antes de que el niño acumule un mayor retraso en el aprendizaje.

La dislexia no significa falta de inteligencia

Vásquez también hizo hincapié en que la dislexia no debe confundirse con falta de inteligencia, desinterés por aprender o una enseñanza deficiente.

El especialista explicó que la dislexia tiene un origen multifactorial y que existe un componente genético y hereditario, aunque todavía no se haya identificado un gen específico que la cause.

Asimismo, indicó que algunas áreas del cerebro participan en los procesos relacionados con la lectura y el procesamiento de los sonidos, pero aclaró que la dislexia no se diagnostica mediante una resonancia magnética ni otros estudios de neuroimagen.

De acuerdo con el neuropsicólogo, los niños con dislexia pueden tener una inteligencia normal o elevada y presentar dificultades específicas en el aprendizaje de la lectura.

También advirtió que la frustración puede aparecer cuando el menor intenta aprender y no recibe las estrategias que necesita. Esa experiencia puede afectar su autoestima y hacer que pierda la motivación para leer.

Por eso, considera importante distinguir entre un problema general de enseñanza y una dificultad específica: si la metodología no está funcionando para la mayoría de los niños, el problema puede estar en la enseñanza; si funciona para el grupo, pero un niño continúa presentando dificultades significativas, es necesario evaluar qué está ocurriendo.

En el marco del Día Internacional de la Dislexia, conmemorado cada 8 de octubre, es importante prestar atención a las dificultades que pueden aparecer antes de que el niño aprenda a leer con fluidez.



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