Frente a cientos de adultos mayores reunidos en la capilla Nuestra Señora de los Remedios, la presidenta de la Fundación Manos Arrugadas, Gianni Paulino, llamó a las autoridades a crear un espacio permanente para atender las necesidades de esta población en la Zona Colonial.
Paulino, plantea que los adultos mayores de la Zona Colonial cuenten con un hogar donde puedan mantenerse activos y acompañados, con acceso a ejercicios, formación, actividades sociales y asistencia para quienes necesiten apoyo en sus propias casas.
“Donde no haya que desterrarlo de su zona, pero también donde se evite que estos se conviertan en un desecho social, que deambulen por estas calles pidiendo ayuda o pidiendo atención”, sostuvo
Para lograr el objetivo, sostiene que se requiere una política pública que garantice esa atención de forma permanente.
“Que el programa de integración turística y urbana de la zona colonial que está regenteada, liderada por el Ministerio de Turismo, determine una casa, un espacio grande donde nosotros los adultos mayores podamos recibir educación, asistencia, gimnasio, nuevos saberes para integrarnos a la sociedad, hacer vida social y también darnos cobijo si ya los hijos no están, cuál es el caso y que tenemos que estar solo en nuestras casas, entonces cuando yo necesite ayuda, que esa casa, ese centro me envíe un apoyo domiciliario para yo poder estar en mi casa”, manifestó Gianni Paulino.
Más de 200 adultos mayores respondieron a esta convocatoria de Manos Arrugadas, no solo con su presencia en esta marcha sino también con su apoyo a la causa impulsada por Gianni Paulino.
“Sí es cierto, nosotros en realidad necesitamos un espacio un un albergue donde nosotros podamos recrearnos y al mismo tiempo compartir”, dijo Raúl Rodríguez, adulto mayor en la zona colonial
Altagracia de la Cruz, residente de la Zona Colonial dijo, “nos conviene porque enseñan a estudiar computadora ejercicio y muchos talleres de macramé de esto para que no vea Alzheimer”, precisa Altagracia de la Cruz Payano, otra adulta mayor
Gianni Paulino explicó que las largas jornadas laborales, la migración de los hijos, los hogares unipersonales y las dificultades económicas han reducido la convivencia de varias generaciones bajo un mismo techo, dejando a algunos envejecientes sin compañía o incluso con dificultades para preparar sus alimentos y tomar sus medicamentos.
La expectativa ahora está en que las autoridades escuchen el reclamo y definan si habrá una respuesta concreta para crear este espacio y ampliar los servicios dirigidos a los adultos mayores que viven en la Zona Colonial.
