NUEVA YORK.- Cuando el reloj marcó la 1:12 de la tarde de este miércoles, la atención de una parte importante del mundo se centró en República Dominicana. El presidente Luis Abinader subió al podio de la Asamblea General de las Naciones Unidas para pronunciar su sexto discurso y planteó una agenda en la que reiteró temas como el de Haití, que ha estado presente con fuerza desde el año 2021, cambio climático, sargazo, financiamiento para los países de renta media y reforma del sistema multilateral.
Pero también hubo novedades. Abinader puso énfasis en pasar de aprobar resoluciones a cumplirlas; planteó tres tareas para renovar la representación, las operaciones de paz y el apoyo a los países en desarrollo; y vinculó directamente las guerras en Europa y Oriente Medio con el precio de los alimentos y la energía y, particularmente, con el impacto de los combustibles en República Dominicana.
Y hubo otro elemento: Abinader utilizó los resultados económicos y sociales dominicanos para volver sobre un viejo reclamo: que el ingreso per cápita no sea prácticamente el único criterio para acceder al financiamiento y que se tome en cuenta la vulnerabilidad de los países.
Haití: de la advertencia a exigir resultados
Si hay un tema que permite ver con claridad cómo ha cambiado el discurso de Abinader ante Naciones Unidas es Haití.
En 2021, durante su primera intervención presencial ante la Asamblea General, la de 2020 fue virtual por la pandemia, el mandatario advirtió que la crisis podía desbordar las fronteras haitianas y convertirse en un factor de inseguridad para República Dominicana y la región.
Ese año reclamó que la comunidad internacional asumiera la situación y dejó planteada una posición que volvió a repetir, con mucho énfasis, hoy: no existe una solución dominicana a la crisis haitiana.
En 2023, el tono subió. Ante el avance de las bandas, Abinader exigió a la comunidad internacional que asumiera su responsabilidad y respaldara el despliegue de una misión internacional de seguridad.
Para 2024 ya había una respuesta. Con la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad aprobada, pasó de reclamar una intervención a exigir que tuviera capacidad real para estabilizar Haití.
En 2025 dio otro paso: respaldó el proyecto presentado ante el Consejo de Seguridad para fortalecer la respuesta internacional y pidió su aprobación sin demora. Aquí hubo un resultado concreto: seis días después, el Consejo de Seguridad aprobó la Resolución 2793 y autorizó una Fuerza de Supresión de Bandas y una Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas.
Así llega Abinader a 2026 con un argumento diferente, y he aquí una de las novedades del discurso de este año: ya no solo reclama que se adopte una decisión, sino que se cumpla.
Presenta la Fuerza como un avance, pero advierte que apenas cuenta con una quinta parte de los efectivos autorizados. Ahora pide completar su despliegue, hacer cumplir el embargo de armas, sancionar a quienes financian y protegen a las bandas y fortalecer las instituciones haitianas.
Reclamos que permanecen
El cambio climático tampoco es nuevo en los discursos pronunciados por Abinader ante la ONU.
En 2021, presentó a República Dominicana como un pequeño Estado insular que produce una proporción reducida las emisiones, pero sufre de manera desproporcionada sus consecuencias, y reclamó mayor apoyo de los países con responsabilidad histórica.
En 2023 apareció con fuerza un problema mucho más cercano: el sargazo. Abinader lo presentó como una amenaza económica, social y medioambiental para las costas del Caribe. Ese año también habló de la protección de la biodiversidad marina y del acuerdo BBNJ.
El sargazo volvió en el 2025, unido al reclamo de justicia climática, financiamiento accesible y transferencia tecnológica.
¿Y qué cambió este año? Que Abinader no habló únicamente del problema. También presentó un resultado: destacó que, por iniciativa dominicana, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente adoptó la primera resolución global sobre el sargazo. Informó, además, que República Dominicana depositó en marzo su instrumento de ratificación del acuerdo BBNJ.
Insiste financiamiento para los países de renta media
En 2021 reclamó mejores condiciones para las economías que salían de la pandemia con mayores niveles de endeudamiento, mientras en 2023 fue más lejos: propuso un mecanismo para dar mayor estabilidad a los precios del petróleo y reclamó la adopción del Índice de Vulnerabilidad Multidimensional.
¿Por qué importa ese índice? Porque permitiría evaluar las necesidades de los países tomando en cuenta otras vulnerabilidades y no solamente su nivel de ingreso.
En 2025 volvió sobre el tema al reclamar un nuevo pacto financiero internacional, financiamiento concesional, alivio de deuda y mayor cooperación técnica. Y este año retomó el Índice de Vulnerabilidad Multidimensional, pero lo conectó directamente con República Dominicana: utilizó los resultados económicos y sociales del país para defender que los avances alcanzados no se conviertan en una penalización para acceder al financiamiento.
ONU y multilateralismo:
La propia ONU tampoco ha escapado en la evolución del discurso de Abinader. En sus primeras intervenciones predominaba la defensa de la cooperación internacional. Con los años, el tono es más crítico.
En 2024 planteó que los nuevos retos desbordan el marco institucional de Naciones Unidas y reclamó un nuevo modelo de gobernanza global.
En 2025 fue todavía más directo: advirtió sobre el riesgo de que Naciones Unidas caiga en la irrelevancia, respaldó la iniciativa ONU80 y planteó que ha llegado el momento de que una mujer dirija la organización. Este año señaló tres tareas: renovar la representación, las operaciones de paz y el apoyo a los países en desarrollo. Además, reiteró su respaldo a que una mujer ocupe la Secretaría General.
Su idea central quedó resumida en una frase: no bastan las resoluciones aprobadas si no se cumplen.
Lo que ha cambiado
Después de revisar sus seis intervenciones, se ve que los grandes temas no han cambiado demasiado. Haití, cambio climático, financiamiento y multilateralismo siguen ahí. Lo que sí ha cambiado es el momento en que se encuentra cada reclamo. En algunos casos Abinader continúa reclamando respuestas. En otros, como Haití y el sargazo, llega en 2026 mostrando decisiones adoptadas y poniendo ahora el énfasis en algo quizás más difícil: que se cumplan y produzcan resultados.
Sus intervenciones
Seis momentos de Abinader en ONU
2020
Pandemia, acceso a vacunas y recuperación.
2021
Haití, financiamiento y cambio climático.
2023
Haití, petróleo, sargazo y financiamiento.
2024
Haití y nueva gobernanza global.
2025
Haití, clima y crisis del multilateralismo.
2026
De aprobar decisiones, a exigir su cumplimiento.
