La semana pasada conocimos los datos del sector real a julio, la primera impresión es que la economía no acusa el empeoramiento del contexto internacional, pese a la inestabilidad de la guerra de Estados Unidos, Israel e Irán y alza de precio del petróleo, en julio el PIB real aumentó 4.6% y 4.5% interanual.
Si se toma como referencia la variación interanual de 4.4% del deflactor del PIB del primer trimestre del año (todavía no se publica para el segundo), el PIB a precios corrientes creció 8.9% a final de julio, 1.7 puntos porcentuales más que el medio circulante (M1), que aumentó 7.2% y 3.4 puntos porcentuales más que la oferta monetaria ampliada (M2), esta suma el medio circulante (M1), otros depósitos y valores, que interanual creció 5.5%.
Desde 2020, la economía no depende de uno o dos productos, ha cambiado la estructura productiva, las estadísticas muestran que por la diversidad de las actividades económicas, entre 2020 y 2025 el PIB en dólares estadounidenses creció a una tasa media anual de 6.8% y 5.9% por habitante, el primero se multiplicó por 1.63 veces y 1.57 veces el segundo, a pesar el costo económico de la crisis sanitaria Covid-19, el volumen del PIB se redujo -7,9%, recuperado por la economía en menos de siete meses en 2021.
El pronóstico del Banco Central y organismos internacionales es que este año el PIB real crecerá sobre 4.0%, por encima de las principales economías de la región. El análisis del crecimiento del PIB real desde la óptica de la demanda nos dice que se debió, principalmente, a la buena marcha de las exportaciones, acumulado a precios corrientes crecieron 12.5% en los primeros siete meses de 2026, con cifra récord de US$9,277.03 millones versus US$8,247.95 en los mismos meses de 2025.
En volumen, es decir, en términos reales, las ventas aumentaron solo 3.5%, por los precios, subieron 9%, estimados considerando el aumento interanual de precios unitarios ponderados de los principales productos exportados, como instrumentos y aparatos de medicina, disyuntores eléctricos, cigarros puros, tabaco total o parcialmente desvenado, artículos y aparatos de ortopedia, azúcar de caña, entre otros.
Por su parte, las importaciones a precios corrientes aumentaron 4.6%, de US$2,402.03 millones a US$2,511.40 millones, en volumen apenas 0.2% por la subida de los precios que estimo en 4.4%, basado en los precios unitarios ponderados principales productos importados, como petróleo, en el total represento 22%, productos comestibles 18%, máquinas y aparatos 15%, vehículos 10%, químicos y minerales 9%, piedras y metales 8.5%, entre otros.
Las cifras anteriores suponen aportación positiva del saldo comercial exterior de 3.3 puntos porcentuales (3.5%-0.2%) y 1.2 puntos porcentuales de la demanda interna al crecimiento al PIB real de 4.5% en enero-julio 2026.
El crecimiento también se obtuvo por aumentos del empleo y productividad aparente del trabajo. Mi estimado es que, como por el lado de la producción son intensos en trabajo, los principales sectores que fueron responsables del crecimiento de la economía en enero-julio 2026, como construcción, servicios y turismo, no es excesivo suponer que en el segundo trimestre del año interanual el empleo creció por lo menos igual que en el primer trimestre, es decir, 2.3%, por lo que 2.2% fue el aporte de la productividad aparente del trabajo al crecimiento de la economía de 4.5% en enero-julio 2026.
Tomando como base estadísticas del mercado laboral del Banco Central del primer trimestre 2026, tenemos que interanual el ingreso nominal del trabajo aumento 10%, más que la productividad aparente de trabajo, por lo que el costo laboral nominal por unidad producida aumento 7.8% (10% – 2.2%), más que la variación de precios (deflactor) de 4% del PIB a precios básicos tambien del primer trimestre 2026, es decir, sin incluir impuestos sobre producción e importaciones, lo cual implica que en enero-julio 2026 el ingreso del trabajo gano peso en el PIB a costa de los márgenes empresariales.
Matemática de lo anterior, el deflactor es una media ponderada de las variaciones del costo laboral por unidad producida y del excedente bruto de explotación por unidad producida, cuando el primero aumenta más que el deflactor del PIB, el segundo, por definición, lo hace por debajo, implica, como dije, que el costo laboral, el ingreso del trabajo, aumenta y se reducen los márgenes empresariales.

