De entrada, viendo el nivel de desorden en el tránsito vial, cualquiera reacciona ante la pregunta, diciendo que no, y es entendible que se piense así ante el nivel de caos que ha alcanzado el tránsito vehicular en nuestro país, llegando a ocasionar, según expertos en la materia, un costo de 150 mil millones de pesos al año, sin contar con los miles de muertos, estimados en alrededor de 3 mil, y la cantidad de lesionados de por vida que se convierten en una carga para sus familiares y el Estado.
El pesimismo se incrementa, en ese sentido, cuando, no obstante la tragedia que sucedió el pasado lunes en la mañana en el Malecón, al otro día, los vehículos de carga y tanqueros de las diferentes compañías transportadoras de combustible, continuaron transitando tranquilamente por la vía sin que aparecieran los miembros de la Policía ni del Intrant para aplicar las sanciones correspondientes a los violadores de las prohibiciones del Ayuntamiento y la propia institución responsable del tránsito.
El problema es grave y multifactorial y considero que amerita, por sus implicaciones económicas y sociales, un trato especial en la agenda del gobierno del presidente Luis Abinader, en coordinación con los sindicatos del transporte y expertos en la materia.

