El comportamiento reproductivo en la República Dominicana presenta una marcada asimetría de género en relación con la edad en la que se asume la progenitoría. De acuerdo con los datos recopilados en el Boletín sobre Juventud Nº. 01 – 2026, entre los años 2010 y 2024, el 35.05 % de la totalidad de los nacimientos registrados en el país correspondió a padres o madres con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años.
El informe estadístico revela una brecha acentuada en las edades más tempranas. En el grupo de 15 a 19 años, las mujeres concentran el 17.87 % del total de los nacimientos registrados a nivel nacional, mientras que en los hombres de ese mismo rango etario la cifra apenas alcanza un 2.76 %, evidenciando la asunción precoz de la maternidad en la población femenina.
Padres adolescentes según la ONE
Esta disparidad de género se mantiene constante en el segmento de 20 a 24 años. Durante el periodo analizado, el 29.87 % de los nacimientos recayó sobre mujeres jóvenes en este rango de edad, en comparación con el 18.16 % registrado en los hombres, lo que confirma que las mujeres dominicanas inician su ciclo reproductivo considerablemente antes que sus pares masculinos.
Curiosamente, la dinámica reproductiva experimenta una clara inversión al evaluar los grupos de mayor edad. A partir de los 35 años, los hombres asumen una representación mayor en la paternidad con el 14.07 % de los nacimientos, mientras que las mujeres de 35 años o más aportan el 7.45 % del total nacional, reflejo de factores biológicos y socioeconómicos.
La concentración de nacimientos en mujeres adolescentes y jóvenes impacta directamente sus trayectorias de vida. El inicio temprano de la maternidad suele estar condicionado por deficiencias en la educación sexual y limita en gran medida la continuidad de los estudios secundarios y universitarios, influyendo en su posterior inserción laboral.
Los hallazgos difundidos por las autoridades estadísticas enfatizan la urgencia de fortalecer los programas de educación integral de la sexualidad y salud reproductiva. Asimismo, resulta esencial acompañar a las madres jóvenes con redes de apoyo social y laboral que les permitan conciliar el cuidado de los hijos con sus proyectos de desarrollo personal y profesional.

