Portada » Personas agresivas
    Publicado en

    Personas agresivas


    En sus cumpleaños, a mi querida hermana Mildred Ravelo Astacio, mi nieto Christian Collado Ravelo, mi cuñada Alba Ubiera de Ravelo, mi nuera Carolina Otero de Ravelo.

    En cualquier residencial, sector, pueblo o comunidad habremos oído hablar de algunas personas, a veces familias enteras, donde el comentario popular se refiere a ellos como los “agresivos y violentos” como algo tradicional: “Con ese hombre no se metan porque siempre está con la ropa de pelear”, “En esa familia todos son atronados, dispuestos siempre a lo que sea”, “Las discusiones y pleitos comienzan desde que se levantan hasta que se acuestan”.

    ¿Qué es ser agresivo?

    Es tener una tendencia o inclinación a actuar con hostilidad, provocación, violencia para dañar, dominar o imponer sobre otras personas, animales u objetos. Respuesta emocional o conductual ante la frustración, el miedo o conflicto. Siendo uno de los aspectos que más afectan a las relaciones sociales.

    El comportamiento agresivo, que a nivel popular llamamos “salvaje”, nace de una compleja interacción entre la evolución biológica, neurobiología y aprendizaje del entorno. No podemos negar que, un cierto nivel de agresividad es necesario y útil para abrirse paso en la vida. Desde la psicología evolutiva, la agresividad es un mecanismo adaptativo innato con el que nacen los seres vivos; así podemos ver que la supervivencia y defensa permiten proteger la integridad física ante ataques o resguardar las crías en caso de peligro. Históricamente facilitó obtener alimentos, territorios y parejas.

    Dentro de sus causas tenemos los factores biológicos: alteraciones en los lóbulos frontales o desequilibrios en los neurotransmisores; Factores ambientales: antecedentes de violencia o aprendizaje social disfuncional.

    La conducta de las personas agresivas es impulsada por una baja tolerancia a la frustración, nulo autocontrol y deficiente conexión entre corteza prefrontal y sistema límbico del cerebro. Intenta imponer su punto de vista, sus derechos o la satisfacción de sus necesidades empleando estrategias que generan miedo, culpa o vergüenza, mediante violencia física o verbal. Si es demasiado explícita puede ser judicialmente castigada. El miedo que el agresor provoca sobre su víctima le produce una sensación de poder. La gestión inadecuada de la ira requiere intervención de un profesional de la salud mental.

    Veamos los tipos de agresividad: Física: golpes, patadas, dañar objetos, empujones, bofetadas; Verbal: sarcasmo, amenazas, palabras duras, obscenas, insultos; Facial: expresiones de enojo en el rostro; Sexual: violaciones; Psicológicas/emocional: culpar constantemente a los demás, manipular, invalidar o mostrar hostilidad sutil.

    Características principales de las personas agresivas: baja tolerancia a la frustración: reaccionar con ira desproporcionada ante pequeñas dificultades; impulsividad: les cuesta controlar sus emociones y actúan sin pensar en las consecuencias; falta de empatía: les cuesta reconocer el dolor ajeno o asumir responsabilidad de sus propios errores, prefiriendo culpar al entorno; miedo e inseguridad: usan la fuerza para que otros no reconozcan sus propias dudas o baja autoestima; falta de habilidades sociales: no aprendieron a comunicarse en forma calmada ni a resolver conflictos por medio de la palabra.

    La “hipótesis del calor” en Psicología y Sociología muestran una correlación entre las altas temperaturas y aumento de la irritabilidad, agresividad y delitos violentos. Pero destaquemos que la conducta humana no depende sólo del clima, sino también de la cultura, economía, infraestructura del país, las leyes y hábitos locales.

    Procurando desarrollar cerebros estables, controlando y gestionando los niveles de agresividad, estaremos contribuyendo a lograr espacios donde personas, pueblos y países se expresen y manifiesten abiertamente, respetando siempre los pensamientos e ideas del resto de la población. Cada persona tiene capacidades y formas de expresión para analizar junto al otro situaciones en amenas conversaciones o en discusiones respetuosas que nos permitan convivir en armonía y recíproco respeto.

    Retrato



    Source link

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *