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    Máximo Gómez en la Legación dominicana en Cuba, 1905


    El 27 de febrero de 1905, el generalísimo Máximo Gómez, líder de la Guerra de Independencia de Cuba, acudió a la Legación de la República Dominicana en Cuba, para participar en la ceremonia oficial con motivo del día de la Independencia Nacional.

    Acompañado de una delegación del Estado Mayor del disuelto Ejército Libertador, el generalísimo llegó a las seis de la tarde, vestido con un elegante atuendo de civil, consistente en una levita negra de fina tela, chaleco oscuro, lentes ovalados con armadura de metal, pantalón oscuro y zapatos negros. La Legación estaba ubicada en la calle Ancha del Norte, ahora San Lázaro, número 318.

    Avanzó con pasos lentos, pero erguido, haciendo honor a su porte militar, y al llegar al centro del salón recibió la ovación de la concurrencia. El día anterior un grupo de damas y niñas dominicanas de la alta sociedad, elegantemente vestidas, había llegado en el vapor Julia, de la compañía Sobrinos Herreras, para participar en los festejos. En la recepción se tomó la que podría ser la última fotografía del generalísimo, la cual fue publicada en la revista El Figaro Ilustrado, en su edición del 5 de marzo de 1905.

    En 1902 había asumido la Presidencia de Cuba el general Tomás Estrada Palma, primer presidente de la República.

    Y Máximo Gómez, en su poltrona de la Quinta de los Molinos, ubicada en la esquina de las hoy avenidas Salvador Allende y Luaces, entonces actuaba como el líder que, con su prestigio y sabiduría, mediaba en el torbellino de intereses y contradicciones que surgían en la ruta hacia la consolidación de la joven República.

    El jefe de misión de la Legación era el veterano diplomático José Ramón Pérez Román, que había llegado el cuatro de abril de 1904, para abrir la misión. Pérez Román levantó la copa para brindar por la hermandad entre los dos países. Gobernaba en la República Dominicana el antiguo sacerdote Carlos Morales Languasco.

    Fue la última vez que el jefe de misión dominicano vio al insigne Napoleón de las guerrillas. El 17 de junio de 1905, falleció el generalísimo Máximo Gómez. Semanas antes, había iniciado un recorrido por todo el país, en actividades políticas, en contra de las pretensiones reeleccionistas del presidente Estrada Palma. Estaba en Oriente cuando su estado de salud se agravó y fue trasladado a La Habana, donde falleció.

    Horas después, el periódico Buffalo Courier traía la siguiente información:

    “(Buffalo, N.Y, Sunday morning, June 18, 1905)

    El general Máximo Gómez ha muerto mientras el Sol se oculta en el Oeste.

    El famoso líder de las fuerzas revolucionarias cubanas muere a las 6. P.M., mientras el presidente Estrada Palma estaba a su lado”…

    En tanto, el periódico NY Herald traía lo siguiente:

    NY Herald

    (Monday Evening, June 19, 1905)

    El General Máximo Gómez Ha Muerto en La Habana

    El soldado y patriota cubano murió el sábado en la noche, luego de varios días enfermo

    La Habana, 17 de junio.- El general Máximo Gómez ha muerto en la tarde de hoy en La Habana…El general deja a su viuda, a cinco hijos y a su hermana….Gómez, que dirigió la insurrección que comenzó en 1895 y que terminó con la completa independencia de la isla en mayo de 1902, nació en Baní, Santo Domingo, en 1836, y proviene de una familia hispana establecida allí. Comenzó su carrera militar como oficial de caballería del ejército español y sirvió durante la última ocupación de Santo domingo por España. Cuando los españoles fueron sacados de la isla, Gómez vino con las tropas españolas a Cuba y por un tiempo estuvo en la guarnición de Santiago. Un tiempo más tarde, disgustado por la forma como el general Villar trataba a los pobres cubanos refugiados para los cuales Gómez recolectaba fondos, el joven teniente se apartó del ejército español. Él se unió a los patriotas en 1868 y diez años más tarde se convertiría en comandante en jefe”…(Colección de periódicos antiguos de Fultonhistory, Nueva York, EE.UU).

    El encargado de negocios, Pérez Román, notificó de inmediato al ministro Tejera Bonetti de la infausta noticia, que conmovió a la sociedad cubana.

    El primero de julio, Pérez Román informó a las autoridades dominicanas de las honras fúnebres del glorioso militar, nacido en la República Dominicana, y que había asumido la causa cubana con ardor y sacrificio.

    Legación de la República Dominicana

    Nº. 89

    Habana, 1º de julio de 1905

    Señor Ministro:

    Confirman mi cablegrama del 21 de junio último avisando a Ud. que el entierro del general Máximo Gómez había tenido efecto el día 20, con excepcional solemnidad, que la representación dominicana ocupó lugar preferente y que los gastos ascendieron a doscientos dólares, tengo el honor de ampliar ese informe, manifestando a Ud. que desde el fallecimiento del Libertador de Cuba y antes, desde que se inició la gravedad de la enfermedad que produjo la muerte, dio el pueblo todo grande e inequívocas muestras de un gran dolor y de sentida gratitud al invicto caudillo que lo condujo a la Independencia…

    Hoy en la historia. Muere Ulises Heureaux



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